Els Nens Eutròfics, encabezados por el poeta Josep Pedrals, presentarán su nuevo disco: En helicòpter (La Casa Calba, 2013).
Cosquín está raro, se escuchó decir en el primer minuto de la primera luna, apenas arrancó el festival. Está raro este festival, se escuchó en las calles, en la platea y en las peñas. Entre los periodistas, a los que muchas veces nos cuesta soportar tantas horas de grillas kilométricas y entre los artistas, a los que la espera los hace a veces no entender cuál es el sentido de tocar doce minutos en el escenario Atahualpa Yupanqui.
La cantante Esther Condal presenta su disco de debut, Home (Petit Indie, 2012), la cual hace referencia al hogar, al espacio íntimo que algún día fue habitado.
El exponente actual de la canción protesta italiana, Yo Yo Mundi, comparte escenario con Alessio Lega, heredero natural del nuovo canzoniere.
Los finalistas del certamen de Cantautores de Viladecans del 2012 mostrarán un puñado de buenas canciones con mucho futuro.
Gavlyn es una rapera de Los Ángeles que con 19 años sorprendió con su EP de debut, Habit that you blame (Organized Threat, 2010).
La Big Band es el exponente máximo de la celebración jazzística. En este caso además la celebración roza el éxtasis en la forma y el concepto.
El Festival concluyó con una nueva apelación a la diversidad: la fuerza del Dúo Coplanacu, la sonoridad de Yamila Cafrune, las sutilezas del trío Aymama y la singular reversión de clásicos por Los Nocheros.
Combinando el origen rural y la potencia urbana, Roberto Cantos y Julio Paz atizaron el ánimo de la plaza Próspero Molina con temas como Pelusita de Totora (Mario Arnedo Gallo) o De Simoca (Chango Rodríguez), justificando así sus dos referencias territoriales.
Los cantantes Suna Rocha (Premio Camin) y Bruno Arias (Consagración) más el trío MJC (Consagración instrumental) obtuvieron los principales premios otorgados en la 53 edición del Festival Nacional de Folclore de Cosquín.
Por su parte, el jujeño Bruno Arias, postergado otros años, logró finalmente el premio Consagración fundamentado en su ovacionada actuación en la primera noche del festival.
El pasado viernes se inauguró en Vielha, en los Pirineos centrales, la decimoctava edición del Festival BarnaSants con un magnífico concierto de Enric Hernàez y Alidé Sans que nos recordaron de donde vienen los trovadores.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.

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