El Festival BarnaSants prepara para el próximo domingo un concierto especial, que ha denominado Sota les cunetes. Justícia!, en memoria de las víctimas republicanas del franquismo, en el que participarán siete artistas, que cantarán temas de autores como Joan Manuel Serrat, Raimon o Lluís Llach.
La fiesta Sis hores de Cançó a Sants reunió una quincena de músicos venidos de todos los países de habla catalana que todavía no habían iniciado su carrera artística cuando Ovidi Montllor — a quien se rindió especial homenaje en esta edición— no había iniciado sus "vacaciones".
Hoy he escuchado Raimon y no era él. Hoy he escuchado canciones que me llevaban a la infancia, en la casa donde crecí, al calor que me proporcionaba la protección de los padres. Hoy he quemado nostalgias, el fuego encendido por los primeros idealismos de mis hermanos, cuando la Transición sólo había comenzado y todavía se luchaba por utopías.
El grupo valenciano VerdCel saca al mercado —coincidiendo con su presentación en el Festival BarnaSants— su último disco, Petjades, en homenaje a Raimon. Con motivo de este doble estreno, disco y espectáculo, conversamos con Alfons Olmo líder espiritual de VerdCel.
En su nueva aventura, VerdCel reinterpreta algunos temas del también valenciano Raimon en un espectáculo poliédrico. El mundo de Raimon ha sido reconstruido, redefinido y adaptado al universo propio de VerdCel
¿Por qué Raimon?
Porque fue lo primero que escuchamos en catalán y porque nos ha acompañado todo este tiempo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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