Igual pero distinto, Joan Manuel Serrat aprovechó la presentación de su segundo disco de tributo a Miguel Hernández Hijo de la luz y de la sombra para ofrecer el viernes ante un Gran Rex repleto un concierto de intenso disfrute de la canción.
Con dos teclados (en manos del histórico Ricard Miralles y de Josep Mas "Kitflus"), los sólidos bajos de Víctor Merlo, la ajustada batería de Vicente Climent, las precisas guitarras de Israel Sandoval y el vibrante violín de Olvido Lanza, todos ellos munidos de auriculares, el cantautor pudo abismarse en el hondo universo poético del artista del que se celebra el centenario de su nacimiento.
Joan Manuel Serrat inicia hoy una gira de catorce conciertos en siete ciudades argentinas para presentar su nuevo disco, Hijo de la luz y de la sombra, en el que interpreta textos del poeta alicantino Miguel Hernández para conmemorar el centenario de su nacimiento.
El concierto de Joan Manuel Serrat en Montevideo, previsto para el 17 de diciembre, derivó en un problema político al rechazar la oposición que aparezca en la misma publicidad el gobierno municipal en conjunto con el Partido Socialista (PSU), miembro del Frente Amplio.
Los ediles del Partido Nacional manifestaron su preocupación por el spot publicitario que menciona que en el marco de los 100 años del Partido Socialista en Uruguay, se produce la llegada de Serrat, y en la misma pieza, incluyen también a la Intendencia de Montevideo como coorganizadora, lo que fue considerado por los ediles blancos como una intromisión en "cuestiones políticas".
El Festival BarnaSants 2026 iniciará el 27 de enero, en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, su 31.ª edición con un concierto de homenaje al cantautor Lluís Llach, que conmemorará el 50.º aniversario de los míticos conciertos de enero de 1976. El espectáculo reproducirá, medio siglo después el repertorio original íntegro de aquellos conciertos con la participación de artistas como Manel Camp, Santi Arisa, Borja Penalba, Gemma Humet o Joan Reig, entre otros.
Una grabación inédita de Mercedes Sosa, registrada en la televisión suiza en 1980 y restaurada 45 años después, permite redescubrir la voz de la cantante tucumana en pleno exilio, en un momento de plenitud artística atravesado por la tristeza del desarraigo y la imposibilidad del regreso.

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