La pianista y cantante Carmen Baliero presentará mañana y el viernes a las 21 en Hasta Trilce, de la calle Maza 177 del barrio porteño de Almagro (Buenos Aires, Argentina), su disco y espectáculo Centésimas del alma, en el que musicaliza con gracia y talento los 300 versos que integran el homónimo poema de Violeta Parra, al que la artista llegó atraída por "cierta catarsis poética, donde no hay propuesta ni respuesta".
En su espectáculo —ahora materializado en un álbum— la compositora interpreta sola, con su voz y su piano, los versos numerados que llegan hasta el 300, logrando mantener la atención durante cuarenta minutos, en un devenir de melodías circulares que se suceden casi sin pausa y que invitan al oyente a sumirse en el mundo íntimo de Violeta.
Las centésimas del alma, un bello y autobiográfico poema de Violeta Parra que musicalizó Carmen Baliero, coronó el martes por la noche la segunda jornada del Festival Jazz al Fin que se está realizando en Ushuaia y que bajo el rescate de protagonismo femenino propone este año una marcada mirada de género.
Con un sofisticado manejo de la teatralidad y una narrativa compositiva que propone distintas aceleraciones y que varía sus modos y sus tempos, Baliero logra musicalizar un poema que de antemano parece inabarcable y le confiere una sonoridad emparentada a un modo de hacer música ligado a determinados paisajes, modulaciones y atmósferas que aún siendo interiores expresan también una guerra o una violencia.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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