Federico Randazzo Abad estrena hoy en Argentina Atahualpa Yupanqui, un trashumante, el primer documental cinematográfico sobre la vida y obra del legendario cantautor argentino, ofreciendo un viaje profundo por su legado artístico y personal.
El documental explora los orígenes de Héctor Roberto Chavero, nombre de nacimiento de Yupanqui, su formación artística y sus influencias, destacando sus viajes etnográficos por Sudamérica y su profunda conexión con las culturas populares de la región.
El Festival Nacional de Folclore de Cosquín, cuya grilla fue confirmada esta mañana con vistas a la 63° edición, se va a desarrollar entre el 21 y el 29 de enero próximos.
El Festival Nacional de Folclore de Cosquín presenta hasta el 30 de enero la muestra Itinerante y gratuita Tierra que anda, un tributo a Atahualpa Yupanqui en el marco del 30 aniversario del fallecimiento de artista, referente de la cultura popular argentina.
La muestra está inspirada en los tres misterios con los que Yupanqui enmarcaba a la música de raíz folclórica, vinculados a la selva, la pampa y la montaña; y se puede apreciar en la Escuela Pte.
Fue la mujer que acompañó a Yupanqui durante casi medio siglo. Pese a que era una gran concertista de piano, dejó a un lado su carrera para acompañarlo. Junto a Atahualpa compuso 65 canciones de enorme éxito, como El arriero y Luna Tucumana.
La mujer con la que Atahualpa Yupanqui compartió casi medio siglo nació en la isla de Saint Pierre et Miquelon, un territorio de ultramar francés, ubicado a la altura de Quebec, Canadá, en abril de 1908.
Hace 28 años, Atahualpa Yupanqui, el máximo exponente del folclore argentino moría en Nimes, Francia, horas después de tener que cancelar un recital. Un virtuoso de la guitarra, un poeta de las cosas simples, un hombre comprometido con sus ideas y con su tierra. Un artista que recién en los últimos años fue merecidamente reconocido por su país.
Así le gustaba definirse a Atahualpa Yupanqui, unánimemente considerado como el máximo exponente del folclore argentino.
A 20 años de su muerte, la figura de Atahualpa Yupanqui —acaso el mayor paisajista de la música popular argentina—, expresa una contradicción que denuncia un modo asumir la propia cultura: aquella que opone la inmensidad de su obra con el desprecio que persiste por evocarla.
Su obra, alejada de los guiños de la industria, permanece intacta en el imaginario colectivo: La añera, Camino del indio, Zamba del grillo, Luna tucumana, Guitarra dímelo tú, entre tantos, invitan a desentrañar la distancia que se insinúa entre lo popular y lo masivo, entre la sencillez y el verso moldeado para el mercado.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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