Todo un clásico del rock català. Sau lo consagró, pero ha sido su trayectoria en solitario el que lo ha confirmado como un músico integral de la cabeza a los pies.
Al igual que el gran Raimon, las calles blancas de Xàtiva iluminaron su infancia y adolescencia. Pero Feliu Ventura, no ha tenido que combatir una dictadura y ha dispuesto de importantes apadrinamientos como el de Lluís Llach.
Ha sido una de las voces que mejor ha dado la réplica a primeros nombres del pop y la canción peninsulares como han sido Nacha Pop, Miguel Ríos, Revólver, Luis Eduardo Aute o Joaquín Sabina. Pero ella también reclama su emancipación.
Impulsor, alma y motor de múltiples proyectos e iniciativas alrededor de la música popular y tradicional, Jordi Fàbregas (Sallent, 1951) presenta ahora una de sus propuestas más personales.
A menudo en las ruedas de prensa del Lluís Llach, y ayer no fue una excepción, la política es el único tema sobre el cual preguntan los periodistas.
Emociones por partida doble son las que te procura BarnaSants al juntar en un mismo escenario dos de las voces más nuevas y refrescantes que han surgido desde el panorama de la canción.
Apadrinado por los escuderos de Joaquín Sabina, Pancho Varona y José Antonio Romero, este año ha facturado su quinto disco, Patas arriba.
Si la poesía prevalece en territorios erosionados como el rock es gracias a personajes como Elliot Murphy. Más de treinta años de oficio avalan este clásico del género que acaba de publicar el disco Murphy gets Muddy.
Hijo del Segrià, Jordi Gasion se sirvió del clásico de Jaume Sisa para bautizar su propuesta y publicar su primer disco, 78 (Satchmo Records).
Sentado en mi cuarto, mientras el lector de la máquina de compactos repasa los cortes de los distintos álbumes que del Santi compilo en mi fonoteca personal, el recorrido que ahora hago por buena parte de su obra a fin de motivarme para escribir las presentes líneas, me transporta por diversos instantes de mi vida durante los pasados 29 años, pues conocí las primeras canciones de este cantautor cuando ambos éramos un par de adolescentes allá por 1978.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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