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Escuché a
Santiago Feliú en el
Festival BarnaSants. Lo primero que anoto en estas líneas es lo siguiente: la canción que más me desarmó fue la que no tenía letra porque se convirtió en todo un relato de y sobre los sonidos antes de ser palabras, un estado previo a lo verbal, una emoción articulada por expresiones que podían hablar de lo que uno(a) quisiera; a la vez, una gramática del silencio. Esa noche, es decir ayer, en primera fila y al frente, todo era visceral, mágico, iluminador.
Es un disco precioso. Podemos hablar de Cataluña y de Valencia, de
Països Catalans. De diferencia generacional, de la promesa de tus canciones, de qué hacía yo cuando tenía tu edad. Pero lo que ayer presentaron en Barcelona Lluís Llach y Feliu Ventura fue, por encima de todo, un disco precioso.
Que no s'apague la llum no es sólo un encuentro de dos que hacen dúos, un cantante consagrado y uno de joven que empieza: es el testigo de un aprendizaje mutuo, y aunque no haya ninguna canción inédita se puede decir sin mentir que todas las canciones son nuevas.
A menudo en las ruedas de prensa del Lluís Llach, y ayer no fue una excepción, la política es el único tema sobre el cual preguntan los periodistas.
Extraño sentimiento.
Lluís Llach forma parte de mi educación sentimental de tal forma, que seguramente ha conformado algunos de los recuerdos más bellos de los años de la locura adolescente. Después, con la serenidad, ha quedado aquello que el tiempo no decapita, y muchas son las cadencias de Llach que han conseguido acompañarme a lo largo de la vida, más allá de la nostalgia. Probablemente por ello, por la densidad de algunos sentimientos, este artículo me resulta enormemente incómodo.
Siempre te he conocido igual, Joan Carles Doval. Este hombre, presidente de PICAP, no se diferencia de nosotros por sus gustos ni por sus preferencias artísticas: más bien diría que somos iguales y que estos gustos y estas preferencias son las mismas. La diferencia que hay es que él un día decidió jugarse la cara por sus gustos y por sus preferencias, y ponerse al frente de una empresa como PICAP que en tiempo de multinacional y unisonido defendía y defiende la música de autor contra la música en serie, la música artesana contra la música industrial, la buena música contra la música sólo rentable, e incluso la música contra el simple ruido inútil.
Liten vals (Valsinha)Texto: Vinícius de Moraes
Traducción: Hannes Salo
En dag så kom han hem helt annorlunda än sitt vanliga och gamla jag,
han tittade i hennes ögon på ett mycket ömmare sätt denna dag,
han svor inte över sin tillvaro utan han tystnade och tog ett andetag,
och när han fråga' ”ska vi ta en sväng”, så blev hon helt förbluffad över hans förslag.
Så hon sprang för att måla läpparna och kamma ut sitt långa vackra hår,
hon hittade sin blåa klänning som fått samla damm under så många år,
och sedan tog han hennes hand och de gick ut i huvudstadens vackra vår,
och uppfyllda av kärlek gick de ned på stan; en märklig frid låg kvar i deras spår.
Tras el Congreso Cultural de 1968, el ”quinquenio gris” intentó imponer la estética realista-socialista, con fuertes tintes propagandistas, en la todo movimiento cultural, marginando así a la nueva poesía trovadoresca, que se caracterizaba justamente por una amplísima temática expresada con un lenguaje libre y original.
Hoy parecen incomprensibles, hasta inconcebibles, las actitudes burocráticas hacia los nuevos creadores que cultivaban los ”seres-gaveta” de la cultura oficial. Los motivos para ser ignorados –o prohibidos–, por el Instituto Cubano de Radiofusión, podían ser tan irrisorios como las vestimentas informales de Noel, el exuberante pelo de Pablo, o la tímida desaprobación de los Beatles por parte de Silvio.
RETRATOS DE CANTANTES
Luis Eduardo Aute grabó su primer disco sencillo en el 67. Pero en aquella época su vocación era escribir y pintar. Esa falta de ganas por "hacer carrera" en el mundo musical le permitió grabar discos temáticos con arreglos arriesgados y cambiar de estilo y tono cuando le viniera en gana. Amante del cine y la literatura, profundo muchas veces y superficial cuando necesita descansar de sí mismo, contradictorio -y se enorgullece- y ácrata sincero. Los 80 le traen el éxito popular como cantante, pero no se duerme en los laureles; los 90 le confirman como un cantautor arriesgado, sincero y coherente en su búsqueda.
RETRATOS DE CANTANTES
Francesc Pi de la Serra es uno de los primeros miembros de Els Setze Jutges y uno de los mejores guitarristas de aquel colectivo, cercano a
Brassens pero también a las bandas del rythm'n'blues de los Estados Unidos. Como guitarrista ha ido creciendo con el tiempo. Amante de Big Bill Broonzy, ha ido asumiendo el blues en sus formas musicales, incluso cuando no lo toca, su voz -a ratos recordando a
Paolo Conte- apoya esta sensación. Como letrista, compuso canciones de lucha en los 70. Pero es en sus retratos más cotidianos, costumbristas, del entorno, donde más brilla.
RETRATOS DE CANTANTES
Josep Tero nace en L'Escala, en la costa de Girona, y lo cierto es que el Mediterráneo marca su personalidad y su música. Colaborador habitual de
Maria del Mar Bonet o Marina Rossell, empieza su producción discográfica a mediados de los 80. Amante y conocedor de las diferentes músicas que se desarrollan frente al Mare Nostrum, se nutre de ellas y en sus textos refleja la vida diaria de un pueblo que mira al mar resistiendo los avatares de un poder -el de la España única, el de la cultura anglosajonizante, el de la uniformación- cada día más asfixiante.
RETRATOS DE CANTANTES
José Antonio Labordeta está lleno de sonoridad aragonesa -su tierra-. Su voz y su música es profundamente rural y su sensibilidad gigante. Poeta austero, irónico -brasseniano-, tierno y luchador, comenzó a grabar a principios de los 70 canciones de lucha y amor con claro acento maño. Hacia finales de los 80 decide retirarse del show-business para proseguir su trabajo musical a su ritmo y a su modo. Y es en esta etapa, simplificando en los directos la instrumentación con respecto a los 80 y grabando pensando más en las canciones que en el público, cuando Labordeta se nos presenta más exquisito y brillante que nunca.