Su propuesta parte de la Nueva Música Nicaragüense urbana y renueva la canción de autor con su voz melódica, sus giros flamencos y una música muy fusionada.
Pertenece a una generación de cambios sociales e ideológicos que marcaron profundamente la brújula de su trabajo. La guerra, la pobreza, los mártires, la bala de la dictadura, hombres y mujeres desaparecidas, la niñez, la marginación, la iglesia, el silencio, la corrupción, los hijos, la canción, la guitarra armada, el autobús y el ladrón, el rostro silencioso de tanta gente del campo, la falta de letras y pupitres, los amigos, el amor, la desilusión, y las ideas que todavía existen debajo de los adoquines, se mezclan con la música de autor, el rock, la balada, el rap, el reggae, y otras influencias latinoamericanas.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.

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