María José Hernández, cantautora aragonesa, acaba de publicar su último disco titulado Las uvas dulces en el que interpreta trece canciones de José Antonio Labordeta. «Este disco —nos dice— no es un disco homenaje, ni un recopilatorio, es mi manera personal de manifestar el profundo respeto y admiración que siento por un hombre excepcional que supo como nadie ponerle voz a los sin voz, y estremecernos con cada una de sus palabras».
El cantautor malagueño y la cantautora zaragozana dieron calidez con sus canciones a la noche del 25 de Abril en la emblemática plaza de las Pasiegas de Granada. El encuentro de ambos artistas con el público granadino formaba parte de la programación de la XIII Edición del Festival Abril para Vivir y con la celebración de este concierto quedó constancia, una vez más, de la calidad del certamen. Dos recitales inolvidables para todos los asistentes.
La cantautora aragonesa presentó Señales de humo (iTunes) con su banda en el Festival BarnaSants, su último disco con temas que envuelven al espectador entre la intimidad y la cercanía.
Una primavera que viene por fortuna cargando abiertamente con sus tópicos, alimentándolos y al rato desmintiéndose a sí misma, cambiante como suele siempre bailando entre dudas, asomando vital tras ese pesado saco que arrastramos de sequía invernal y existencial, desquiciándose a cada paso, alterando nuestros sentidos que tienen poca posibilidad de poder evitarla, así de caprichosa y viva es la primavera, esa estación que llega alternando sus aires de bonanza y su teórica perspectiva de esperanzas bajo el brazo, entre altibajos y quebrantos, y por qué no si es nuestro deseo mejorar los días con música, incluso para mejorar un Día avestruz.
La cantautora aragonesa María José Hernández ofrece con Señales de humo (autoeditado, 2011) su disco más introspectivo y personal.
Con Señales de Humo, su último trabajo, la cantautora zaragozana considerada por la crítica como el equivalente en español de Joni Mitchell o Suzanne Vega pero con sus propias señas de identidad, nos ofrece sin duda su disco más introspectivo.
La cantautora aragonesa edita su cuarto disco de estudio con diez nuevas canciones intimistas que reflejan fielmente el final de trayecto de ese sentimiento llamado amor.
Todos somos capaces de reconocer la presencia de fuego por el humo en el ambiente, ya sea el maldito incendio de un bosque o se trate tan solo del humo al vuelo que desprende la combustión de un cigarrillo, pero en otro orden de cosas estas Señales de humo con las que titula y que escribe María José Hernández (Zaragoza, 1966) para presentar en conjunto su nueva colección de canciones nos anuncian especialmente y de una manera certera el desamor que describe y centra temáticamente su nuevo trabajo discográfico.
Merecido tributo del festival y de la música aragonesa a uno de los autores más queridos y asiduo de muchas de las ediciones del BarnaSants desde 1996, que nos dejó aunque no del todo en septiembre de 2010.
Repertorio:
Eduardo Paz (La Bullonera): Las arcillas, La vieja, Rosa rosae.
No es la primera vez que ésta cantautora aragonesa actúa en el BarnaSants. María José volvió de nuevo para hablarnos de su próximo trabajo y para cantar al amor, al desamor, a la vida y a las gentes.
En esta ocasión llegó sola, con su guitarra. Al extremo derecho de la sala Harlem reposaba el piano, instrumento con el que inició su concierto.
La han comparado con Cecilia y Antonio Vega, Joni Mitchell y Suzane Vega, y lo cierto es que esta aragonesa no hace más que cautivar por allá donde pasa.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos