El cantautor malagueño y la cantautora zaragozana dieron calidez con sus canciones a la noche del 25 de Abril en la emblemática plaza de las Pasiegas de Granada. El encuentro de ambos artistas con el público granadino formaba parte de la programación de la XIII Edición del Festival Abril para Vivir y con la celebración de este concierto quedó constancia, una vez más, de la calidad del certamen. Dos recitales inolvidables para todos los asistentes.
Sé que a veces el recuerdo es un traidor compañero de viaje, que nos muestra besos donde hubo llanto y brillos donde hubo mediocridad, pero en este caso mi recuerdo es certero y fiel, preciso y honesto, como un verso de Juan Antonio Muriel.
El pasado sábado 21 de enero se celebraba en el emblemático local La Tertulia de Granada un concierto del músico y cantautor malagueño Juan Antonio Muriel, donde hizo un repaso de algunas de sus canciones más representativas, algunas de ellas incluidas en su disco Caminar publicado en 2011 y otras de sus anteriores trabajos o aún no editadas.
Y un sitio que es emblema de la vida cultural granadina es La Tertulia, un local acogedor e íntimo donde, durante todo el año, la canción ocupa un lugar primordial.
Este soñador aprendiz de trovador, que vive a la orilla de una guitarra –como el mismo dice– lleva casi cuarenta y tres años componiendo e interpretando sus propias canciones, se llama Juan Antonio Muriel, y acaba de grabar y de publicar su nuevo disco titulado Caminar (2011).
inspector de papeleras,
fugitivo del invierno
sentado frente a una hoguera.
Pude ser un suicida
que persigue el arcos iris,
exiliado de la vida
que aparece en las estrellas.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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