Dioptria ha cumplido 50 años sin perder ni un ápice de su fuerza y actualidad. Para celebrarlo, Pau Riba ha recuperado el repertorio con sus queridos De Mortimers, una prodigiosa banda de músicos jóvenes que tanto sirven para el rock'n'roll' y el heavy metal como el reciclaje y el sonido acústico.
En esta primera ocasión pero, lo harán bien acompañados en el escenario con un grupo de amigos y compañeros de trayecto entre los que se encuentran: Kiko Veneno, Jaume Sisa, Albert Pla, Pascal Comelade, Joan Garriga, Caïm Riba, Esperit! (Mau Boada), Carles Belda, Pepino Pascual, Herois de la Katalunya Interior, Mu !, Mil Pesetas Panotxa con Enric Casasses, las voces de la Orchestra Fireluche, Hèctor Arnau, Ana Rossi, Núria Martínez-Vernis, Oriol Sauleda y Roger Benet; el ciborg Neil Harbisson hará un retrato sonoro y Màrius Serra romperá el hielo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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