El cantautor gaditano Fernando Lobo afronta La canción como un viaje. Presenta en el BarnaSants su nuevo disco, Encrucijada (Ediciones brujo, 2011).
Yo y mi circus tancia y Encrucijada son respectivamente los últimos trabajos, por el momento, de los artistas gaditanos Antonio Martínez Ares y Fernando Lobo. Podría decirse que no tienen nada en común; sus estilos y trayectorias son diferentes, sus personalidades también, sin embargo hay algo fundamental en ellos que los une, es el alma gaditana, Cádiz en el corazón, en la forma de ser, en su genialidad artística y personal, en su generosidad y entrega al arte y a la gente que los sigue.
Fernando Lobo navegando entre laberintos y encrucijadas; y coleccionando, en el camino, ilusiones, palabras, dudas y luminosas miradas —hay ojos y miradas por los que merece la pena vivir—, nos ofrece Encrucijada su segunda obra discográfica y con ella la consolidación de su madurez artística como músico, como poeta y como cantante.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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