Óscar Parra, el hermano menor de la folclorista Violeta Parra —"el menos Parra de los Parra", según él mismo se calificó— y que pasó su vida en el circo, caracterizado como "Tony Canarito", murió el miércoles, a los 86 años, informó el Ministerio de Cultura, que no precisó las causas de su deceso.
"Soy el menos Parra de los Parra", solía decir para definirse el menor de los nueve hermanos Parra, cuya vida quedó plasmada en un documental llamado justamente El Parra menos Parra (2014), de Jorge Catoni, en el que el artista contó toda su carrera y la relación que tuvo con sus hermanos, especialmente con Violeta y Nicanor, los más famosos.
La influencia de Nicanor, Violeta y Roberto Parra se ve hasta hoy en la música, el teatro y la literatura.
La condición de hermano mayor, en un familión que al poco andar se vio sin padre, fue la base de autoridad que Nicanor Parra tuvo desde 1929. Poco después, ya como alumno del Pedagógico (Matemáticas y Física), se convirtió en el sostén económico de Clarisa, su madre, y asumió que su juventud se vería interrumpida por las decisiones que debió tomar a nombre del clan, como la mudanza paulatina desde Chillán a Santiago o el lugar en el que habrían de continuar sus ocho hermanos menores los estudios.
Roberto Parra , el 21 de abril del 2008 fue INVOCADO por Álvaro Henríquez, Ángel Parra, Ángel Parra hijo, Catalina Rojas, Cristian Cuturrufo, Federico Faure, Felipe Bravo, Felipe Ortiz, Gonzalo Henríquez, Joselo Osses, Mario Rojas, Panchito Cabrera, Titae Lindl.
El otoño de 2008, la casa de Conchalí —hoy convertida en estudio de grabación— congregó a un selecto grupo de músico afines a su legado, para “invocarlo” y recrear sus más bellas composiciones.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.

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