(Un recuerdo de Max)
Llegamos, como de costumbre, al mediodía para almorzar en el patio. Vimos a un señor alto que tenía un sombrero de paño gris con una ridícula copa larga que terminaba en punta. ¿Quién sería?
La cocinera le pasó la comida en un plato de barro con una cuchara de palo y él se sentó en las escaleras de piedra, mientras la familia lo hacía en la mesa de la vieja casona de Cariamanga, pequeño pueblo perdido en las montañas del sur del Ecuador. Sus habitantes, que antes se dedicaban a cultivar la tierra, con la erosión y la sequía han llegado a ser comerciantes y contrabandistas, profesión esta considerada tan digna como la de médico o profesor.
LUCHO: ¿En qué consiste el trabajo managerial de Inti-Illimani?
EUGENIO: Consiste en compartir un proyecto musical, artístico e imaginar los modos concretos en que este puede realizarse, programando los plazos y las condiciones materiales para hacerlo posible. Esto implica aspectos administrativos, de relaciones públicas y de imagen y también aspectos de estrategia, de proyección futura: potenciar al máximo la capacidad creadora e interpretativa del grupo y su salida pública.
NOTA DEL AUTOR: En homenaje a la autenticidad de esta carta, no he reemplazado ninguno de los chilenismos utilizados. En caso de dificultad, consultar el Glosario.
... Esto se veía venir, de manera que había la clara intención de ir con todo mi lote familiar, además del resto del familión empeñado en reencontrarse.
NOTA DEL AUTOR: A diferencia del resto de las conversaciones que forman la base de este libro, esta tuvo un carácter particularmente informal. Se efectuó en el taller de Inti-Illimani, en los suburbios de Roma, en un lugar rodeado de viñedos y otros cultivos, un día domingo en febrero de 1988. Nos juntamos a almorzar ("antipasti" y lentejas, regados con vinos locales) en un viejo y pintoresco galpón utilizado por los lugareños para celebrar reuniones sociales.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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