 José Antonio Labordeta está lleno de sonoridad aragonesa -su tierra-. Su voz y su música es profundamente rural y su sensibilidad gigante. Poeta austero, irónico -brasseniano-, tierno y luchador, comenzó a grabar a principios de los 70 canciones de lucha y amor con claro acento maño. Hacia finales de los 80 decide retirarse del show-business para proseguir su trabajo musical a su ritmo y a su modo. Y es en esta etapa, simplificando en los directos la instrumentación con respecto a los 80 y grabando pensando más en las canciones que en el público, cuando Labordeta se nos presenta más exquisito y brillante que nunca. A finales de los 90, un nutrido grupo de jóvenes bandas aragonesas grabó un disco homenaje con versiones de sus canciones titulado "Nueva Visión".
Texto extraído del libro RETRATOS DE CANTANTES. Sección en construcción
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