El Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires presenta un concierto histórico: las canciones para chicos de María Elena Walsh, en las voces más reconocidas del pop, el folklore y el rock este miércoles 8 de septiembre en La Plata (Argentina).
El repertorio entrañable de María Elena Walsh les abrió a varias generaciones las puertas del juego, la imaginación y la lectura. Son las historias que alimentaron la infancia todavía se siguen cantando.
Un seleccionado de intérpretes de la música popular, reunido por única vez, canta los clásicos de la creadora de Manuelita, El reino del revés y el Twist del Mono Liso. Participan Rubén Rada, Marcela Morelo, Abel Pintos, Patricia Sosa, Axel, Bahiano, Fabiana Cantilo, De Bueyes, Leo García, Mavi Díaz. Participa también la banda Caracachumba y la dirección musical y artística de Luis Gurevich.
Al respecto, el presidente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires —organizador del acto—, Juan Carlos D'Amico, afirmó: "homenajear a una hija dilecta de nuestra provincia, a una gran argentina, a una emprendedora de la vida es algo muy importante para poder trasmitir a los jóvenes influencia positiva, valores y compromiso".
Por otro lado, desde el Instituto Cultural se expresó: "reconocer a María Elena Walsh en vida es poner en valor lo mejor de nosotros y reivindicar nuestra cultura en el factor de inclusión, desarrollo humano y progreso, elementos sobre los que hace se hincapié en esta gestión".
La cita es el miércoles 8 de septiembre, a las 20:00 en la sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino de La Plata.
Las entradas (gratuitas, hasta dos por persona, hasta agotar la capacidad de la sala) se retiran en la oficina de Informes del teatro —Calle 51 e/ 9 y 10, La Plata—, desde el viernes 3 de 10:00 a 20:00.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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