Los restos mortales del poeta han sido incinerados a las 10.30 horas de hoy en el crematorio del cementerio de La Almudena de Madrid, hasta donde se han trasladado numerosos familiares y amigos.
Muchos de ellos han coincidido en destacar que la muerte de González, quien era académico de la Lengua, supone una gran perdida para la literatura y para la poesía española y han recalcado que era un poeta libre y sencillo.
Humet es una sensibilidad de nuevo oculta, una creatividad quebrada en un mar de silencios en el que perdemos todos, una voz serena que no se escucha por una plaga de canales rotos, una voz con la que el mundo está en deuda.
En CANCIONEROS.COM queremos contribuir a hacer sonar de nuevo su voz, a difundir su obra para que sea reconocida como merece, a valorar sus canciones justamente, a darle largas al olvido, a recuperar canciones que deberían ser más conocidas por el común de los mortales, queremos tributar honores a la obra de este cantautor humilde con la publicación de su discografía y su cancionero completo.
Y cuando resulta —siglo XXI, Cambalache— que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador ¿quién puede hacerle cosquillas a este corazón que se nos está quedando duro de tantas capas que le ponemos encima para no ver lo que no queremos ver, ni escuchar lo que no interesa, ni sentir lo que nos duele?
Por eso, cuando encuentro a alguien capaz de sorprenderme, sacudirme y conmoverme, enciendo una velita a la Santa Trova y le doy las gracias por demostrarme que mi alma sigue en pie y que debajo de tanta capa late un corazón —a pesar de tanto hijo de puta— capaz de emocionarse.
Situémonos:
Después de un concierto. Las tres salidas que posee el teatro están colapsadas por un centenar de personas de ambos sexos, aunque la mayoría son mujeres, la media de edad de esas personas ronda los veinte años, aunque también los hay que no superan esta edad y los que la superan con creces, siendo éstos los menos. Presentan un alto grado de excitación, popularmente conocido como histerismo, que alcanza su más alto grado cuando confunden, en medio de su estado de ansiedad, al hombre encargado de subir los instrumentos al camión con un miembro del grupo de músicos que acompañaba al cantante.
Si llega la revolución, al menos que nos pille cantando. Con estas palabras remata Pere Pons la introducción al programa del BarnaSants 2008 que hoy se ha presentado en L'Auditori de Barcelona.
Integrado por seis músicos de gran trayectoria en círculos tan diversos como el de la nueva canción, el jazz, el rock y la música clásica, Malpaís se formó en 1999 y dio sus primeros conciertos en el 2001.
Desde la salida de su primer disco, llamado lacónicamente “Uno”, en el año 2002, Malpaís fue recibido como un fenómeno con personalidad propia.
Su propuesta parte de la Nueva Música Nicaragüense urbana y renueva la canción de autor con su voz melódica, sus giros flamencos y una música muy fusionada.
Pertenece a una generación de cambios sociales e ideológicos que marcaron profundamente la brújula de su trabajo. La guerra, la pobreza, los mártires, la bala de la dictadura, hombres y mujeres desaparecidas, la niñez, la marginación, la iglesia, el silencio, la corrupción, los hijos, la canción, la guitarra armada, el autobús y el ladrón, el rostro silencioso de tanta gente del campo, la falta de letras y pupitres, los amigos, el amor, la desilusión, y las ideas que todavía existen debajo de los adoquines, se mezclan con la música de autor, el rock, la balada, el rap, el reggae, y otras influencias latinoamericanas.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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