Carlos Falconí. El compositor y cantante huamanguino ofrecerá hoy una antología de su obra, un adelanto de la celebración por sus cincuenta años de artista.
“Fue una época en la que los ayacuchanos éramos unos parias.
Año tras año, decenas de artistas se quejan del trato que reciben y del horario en que son programados. Pero siempre regresan.
El artista chileno encantó al público con su humildad y talento. Y logró el primer gran rugido por parte del público de El Patagual. García sigue forjando la estatura de su figura.
El profundo contraste entre la celebración pop de Abel Pintos y un colectivo de artistas que expresó la mejor tradición folclórica (Aymama, Los Hermanos Núñez y Chacho Ruiz Guiñazú, Omar Moreno Palacios) marcó el pulso de la segunda noche del 52 Festival Nacional de Folclore de Cosquín.
Abel Pintos desató la furia del público, adolescente y femenino en buena medida, al que convenció con un repertorio respaldado en las canciones de Reevolución, su último álbum.
El mítico grupo cubano Habana con Kola pondrá la banda sonora de la fiesta de los 25 años de una de la sala de conciertos pionera en Barcelona.
El salteño Oscar "Chaqueño" Palavecino encarna, acaso como ningún otro, el prototipo del cantor festivalero, proclive a la velocidad, la estridencia y la exaltación; condiciones que lo erigieron esta madrugada en el encargado de inaugurar el 52 Festival de Folclore de Cosquín.
La estampa del cantor salteño, algo fatigada por el trajín que supone transitar tantos festivales (es difícil escucharlo en un ámbito diferente), bastó de todas formas para cumplir con la expectativa de atizar el temperamento del público.
El santiagueño Chango Farías Gómez fue una figura determinante para la música de raíz criolla; sin embargo, en la primera noche de Cosquín después de su muerte, su recuerdo apenas ocupó una mención a través de un material fílmico.
Tampoco comprende la presencia de su hermana, Marián Farías Gómez, que en 2011 volvió a grabar un álbum (Para ir a buscarte), el primero de estudio en 23 años.
El compositor e intérprete argentino León Gieco hizo vibrar al público que llegó al Patagual para disfrutar de la primera jornada de la 43° versión del Festival del Huaso de Olmué, que se extendió hasta la madrugada.
Al empezar, rindió un homenaje a las mujeres y las llamó a denunciar la violencia en su contra, para luego cantar Como la cigarra y continuar con El desembarco.
La voz profunda de Leonard Cohen domina los diez temas de Old Ideas (Viejas ideas), el nuevo álbum de un compositor casi octogenario que estuvo años alejado de los escenarios; tantos, dice, que "había olvidado que era cantante".
En una charla con periodistas en Londres, el compositor describió cómo la gira mundial que comenzó en 2008, tras un retiro que se había alargado tres lustros, le devolvió la confianza en sí mismo.
De vivir, José María Arguedas habría celebrado 101 años de permanencia, de mestizaje. Además de escritor notable atento a su tiempo y al Perú, se le reconoce como un gran difusor del folclor.
La antropóloga y musicóloga María Rosa Salas fue su discípula. Acababa de volver de Inglaterra, donde estudió musicología, y fue a buscarlo. Se acuerda de que estuvieron todo el día juntos y Arguedas le grabó, a capela, en un casete, canciones tradicionales sobre las que había trabajado.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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