Eduardo Bautista, presidente ejecutivo de la SGAE, ha anunciado esta mañana una serie de medidas para este año que persiguen reforzar y mejorar los servicios que ofrece la entidad así como las relaciones con los socios, sus clientes y el público con los que quiere restablecer la confianza y la cercanía.
Ayer se presentó el Balance de la SGAE (la sociedad de gestión de los derechos de autor en España). Eduardo Bautista, Presidente del Consejo de Dirección, explicó que la entidad ingresó 316,8 millones de euros en 2009, un 5,1% menos que en el año anterior, aunque "podría haber sido peor y solo ha ido relativamente mal" debido al contexto de crisis económica.
La rueda de prensa con el Sr. Presidente del Consejo de Dirección consistió en un mareo de cifras —lógico e inevitable en la presentación de un balance— y aún así no aburrió, porque la conversación con Teddy Bautista siempre es amena e inteligente y, para un periodista, muy productiva porque en cada frase hay un titular.
El presidente de la Sociedad General de Autores y Editores, Eduardo Bautista, ha defendido hoy a las nuevas voces críticas de la cultura y ha señalado que "los raperos son tan cantautores como Paco Ibáñez".
El Presidente del Consejo de Dirección de la SGAE manifiesta que “la desconexión de los que descargan música ilegalmente debe ser el último recurso” y ha lamentado que la clase política haya "sucumbido al clamor de la llamada democracia digital".
El Presidente del Consejo de Dirección, Eduardo Bautista, el Presidente José Luis Borau y el Director de la Zona Mediterránea Ramon Muntaner, han presentado hoy en rueda de prensa el Balance de la Gestión 2008 de la SGAE.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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