El Consejo Nacional de Cultura y de las Artes (CNCA) seleccionó a Violeta se fue a los cielos como la película que representará a Chile en los Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.
El CNCA informó que Violeta se fue a los cielos, dirigida por Andrés Wood, se impuso a Post mortem, de Pablo Larraín, y a Ulises, de Oscar Godoy. La decisión la tomó un grupo de 40 expertos consultados por el Consejo, según informó la revista especializada Variety.
La cinta de Andrés Wood se ha convertido en la cinta chilena más taquillera del año, con 320.000 espectadores hasta el momento. El director ya había sido nominado en el pasado por otra cinta suya. Fue el caso de Machuca, que fue nominada por Chile en los Oscar 2005.
Violeta se fue a los cielos tendrá que realizar ahora una campaña promocional en EEUU para lograr el voto de los integrantes de la Academia de las Artes y Ciencias de Hollywood, para quedar entre las cinco películas que competirán en febrero próximo por la estatuilla, en la ceremonia que se realizará en Los Angeles.
El Consejo de la Cultura, por medio del Fondo Audiovisual, apoyará financieramente a la representante, con actividades de promoción y comercialización en los mercados internacionales, con el fin de conseguir la nominación.
Esta ayuda se prolongará en caso de ser escogidas, para continuar potenciado su presencia, tanto en la industria norteamericana como en la europea.
Aún falta conocer el nombre de la cinta chilena que llegará a los Goya, donde compiten las mismas tres películas, en un premio que en su última edición se llevó la chilena La vida de los peces de Matías Bize.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

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