Publicaba ayer el periodista musical Jordi Bianciotto, en El Periódico de Catalunya, un artículo sobre el fracaso del Feroe Festival, cuya segunda edición, impulsada por el periodista y promotor Albert Puig, se ha cancelado por la escasa venta de entradas.
De esa lectura nace esta reflexión.
El cantautor chileno Manuel García inició su gira española el 17 de octubre en el CAT de Barcelona con un concierto de más de dos horas, organizado en cuatro bloques que recorrieron su repertorio, sus raíces musicales y algunas de sus influencias. Una actuación especialmente cuidada, marcada también por la muerte de su padre tres días antes.
La argentina Maggie Cullen recaló en Barcelona el jueves 15 de octubre en la sala del Centre Artesà Tradicionàrius, dentro de su gira europea y en el marco de la programación del festival Empremtes. Ofreció una colección de clásicos argentinos y latinoamericanos son su mirada personal.
Medio siglo después de su histórica actuación de 1975 junto a Ovidi Montllor, Maria del Mar Bonet regresó al Olympia de París en un concierto compartido con Borja Penalba. Una noche que permitió recuperar la memoria de un escenario vinculado a la libertad durante el franquismo, pero también escuchar a una artista que continúa creando, grabando y defendiendo la canción como expresión cultural y compromiso con su tiempo.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
Amanda se encuentra en Barcelona, donde el miércoles participó en un conversatorio con Joan Manuel Serrat.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
Tras veinte años de plataformas musicales, parece que ahora el recorrido es el inverso: un viaje de lo universal a lo local, con todas sus luces y sus sombras.
Cuando el streaming comenzó a transformar la industria musical, la promesa parecía incontestable.
El pasado 18 de julio de 2026 se reunieron 11 comparsas de todo el territorio español en la pequeña localidad de Palau-Solità i Plegamans, a 25 km de Barcelona. Una concentración carnavalera uruguaya que finalizó con un concierto de todo un referente de este género musical afrouruguayo, Eduardo Da Luz.
El Candombe es la música de la población afrouruguaya, es una polirritmia hecha con tres tambores: el chico (el motor del candombe), el piano (el registro grave), y el repique (el tambor que improvisa).
El cantautor chileno Manuel García inició su gira española el 17 de octubre en el CAT de Barcelona con un concierto de más de dos horas, organizado en cuatro bloques que recorrieron su repertorio, sus raíces musicales y algunas de sus influencias. Una actuación especialmente cuidada, marcada también por la muerte de su padre tres días antes.
Publicaba ayer el periodista musical Jordi Bianciotto, en El Periódico de Catalunya, un artículo sobre el fracaso del Feroe Festival, cuya segunda edición, impulsada por el periodista y promotor Albert Puig, se ha cancelado por la escasa venta de entradas.

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