Arbolito con gusto a poco; Los Tekis a mucho, Mariana Carrizo, La Bruja Salguero y Marita Londra, el remanso y Pablo Lozano y Los Carabajal, la provincianía. Todo en la octava luna, a un paso del final.
La memoria del poeta y escritor, que sostenía una relación ambivalente con el Festival de Cosquín es recordada a través de la muestra Para no morir en la 53 edición del tradicional encuentro folclórico.
La obra de Lima Quintana, fallecido el 21 de febrero 2002 y uno de los fundadores del movimiento Nuevo Cancionero de inicios de los sesenta —que comprometió al folclore con la realidad de su tiempo—, se expone en la escuela Julio Roca (San Martín y Sarmiento) hasta el domingo, día de la clausura del festival.
Concebida como un homenaje a Carlos Carabajal y, finalmente, según define su hijo Peteco, devenida en una historia sobre "el desarraigo y la cultura santiagueña", la película Chacarera, que se proyecta en el Festival de Cosquín, apela a los registros de la ficción y el documental para atrapar una atmósfera musical única.
"La película trata sobre la cultura santiagueña y el desarraigo que muchos sufrimos.
El cantante conmovió con una actuación que incluyó las canciones que lo consagraron y que estuvo cargada de referencias al drama devenido del desborde del río Pilcomayo en el Chaco salteño, donde vive su padre.
Si bien el ex Nochero prepara con rigor sus presencias en Cosquín, acompañado por músicos de enorme pericia técnica, esta vez eligió salir al escenario a las 0:49 de la madrugada, sólo con su guitarra, para iniciar una faena que se prolongó durante casi una hora y media.
El guitarrista tucumano propuso un momento introspectivo a partir de obras de caligrafía profunda y ejecución paciente y consiguió, al cabo, la ovación de una plaza que se insinuaba ansiosa y distante.
La plaza Próspero Molina estaba repleta con 15.000 espectadores y un perfil con predominio adolescente jalonado por presencia en la grilla del salteño Jorge Rojas; cuya expectativa, como se ha acreditado en otras ediciones, empaña los climas de los artistas previos y posteriores.
Juan Falú, Juan Iñaki, Ángela Irene, Juan Carlos Cambas, Los Visconti y Jorge Rojas fueron los artistas que participaron en la séptima luna de Cosquín, la del viernes 25. El homenaje a Daniel Toro fue uno de los momentos más emotivos de la noche.
A la séptima luna la abrieron Los Visconti. Y como parte de esto de tener todo un emblema del folklore sobre un escenario, nadie dejó que se vayan. Tampoco dejaron que se apague pronto el aplauso sostenido a Juan Falú.
La jornada del jueves fue para el Chaqueño Palavecino, pero también para aquellos artistas que sin ruidos ni estridencias, dejan una huella importante. El homenaje a Balderrama fue uno de los puntos más altos de la noche.
En la sexta luna, algo de magia hubo en ese encuentro que se realiza en la escuela Roca, donde el escenario de colores cálidos e imágenes fuertes, cobija la palabra de los poetas de América.
El espectáculo inaugural une a Enric Hernàez y a la aranesa Alidé Sans musicando poetas catalanes y occitanos del siglo XII hasta la actualidad.
Ya han pasado cinco noches del Festival de folklore, y con cada una de ellas, una historia particular sobre el escenario Atahualpa Yupanqui. La quinta luna, no escapó al engranaje metódico de un festival que siempre deja que hablar.
León Gieco cerró la cuarta luna con un concierto de más de dos horas que terminó a las siete de la mañana, Teresa Parodi y Ana Prada, se jugaron con un repertorio inédito, Baglietto y Vitale presentaron clásicos y Rolando Goldman protagonizó uno de los momentos más lindos de la noche: el Himno Nacional Argentino coreado por la platea, en penumbras.
Abrieron el fuego tres mujeres, cantoras y compositoras: la correntina Teresa Parodi, la uruguaya Ana Prada y la cubana Yusa, que se unieron en medio de esas orillas por las que transita cada una de sus músicas.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.

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