El trovador chileno Manuel García ha recorrido un largo camino para llegar a este momento de su carrera con tres discos como solista (Pánico, Témpera y S/T) además de su pasado con Mecánica Popular y sus innumerables colaboraciones en bandas sonoras, en proyectos varios y en discos de otros artistas.
Este 22 de julio es el esperado concierto de Manuel García en Teatro Caupolicán, el artista prepara un gran espectáculo lleno de sorpresas y donde repasará su extensa trayectoria musical que abarca desde Mecánica Popular hasta el exitoso S/T.
Manuel García ha recorrido un largo camino para llegar a este momento en el que anuncia su primer gran concierto en el Teatro Caupolicán, con localidades que ya están casi agotadas. En este sitio emblemático de grandes eventos será la cita más importante que Manuel haya planificado hasta la fecha y por eso no se ahorrarán esfuerzos para hacer de este un momento extraordinario.
En formato banda, donde participa el guitarrista Diego Álvarez, quien acaba de editar recientemente su propio trabajo solista Humo Blanco, Manuel García promete un gran espectáculo para este 22 de julio en Teatro Caupolicán, el cual será grabado en video con miras a una futura edición en DVD.
El recién estrenado cuarto single, El Reproche, es una nueva canción al estilo de Manuel García, extraída de su disco S/T, y se une a sus anteriores éxitos Alfil, Vida Mía y Reloj, las que se han hecho populares en las principales radios de Chile.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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