Arbolito con gusto a poco; Los Tekis a mucho, Mariana Carrizo, La Bruja Salguero y Marita Londra, el remanso y Pablo Lozano y Los Carabajal, la provincianía. Todo en la octava luna, a un paso del final.
Juan Falú, Juan Iñaki, Ángela Irene, Juan Carlos Cambas, Los Visconti y Jorge Rojas fueron los artistas que participaron en la séptima luna de Cosquín, la del viernes 25. El homenaje a Daniel Toro fue uno de los momentos más emotivos de la noche.
A la séptima luna la abrieron Los Visconti. Y como parte de esto de tener todo un emblema del folklore sobre un escenario, nadie dejó que se vayan. Tampoco dejaron que se apague pronto el aplauso sostenido a Juan Falú.
La jornada del jueves fue para el Chaqueño Palavecino, pero también para aquellos artistas que sin ruidos ni estridencias, dejan una huella importante. El homenaje a Balderrama fue uno de los puntos más altos de la noche.
En la sexta luna, algo de magia hubo en ese encuentro que se realiza en la escuela Roca, donde el escenario de colores cálidos e imágenes fuertes, cobija la palabra de los poetas de América.
Ya han pasado cinco noches del Festival de folklore, y con cada una de ellas, una historia particular sobre el escenario Atahualpa Yupanqui. La quinta luna, no escapó al engranaje metódico de un festival que siempre deja que hablar.
León Gieco cerró la cuarta luna con un concierto de más de dos horas que terminó a las siete de la mañana, Teresa Parodi y Ana Prada, se jugaron con un repertorio inédito, Baglietto y Vitale presentaron clásicos y Rolando Goldman protagonizó uno de los momentos más lindos de la noche: el Himno Nacional Argentino coreado por la platea, en penumbras.
Abrieron el fuego tres mujeres, cantoras y compositoras: la correntina Teresa Parodi, la uruguaya Ana Prada y la cubana Yusa, que se unieron en medio de esas orillas por las que transita cada una de sus músicas.
Todo en una noche: Los Manseros, Barboza y Spasiuk, Vitillo Ábalos, Leo Dan y el cuarteto cordobés, se dieron cita en la Plaza Próspero Molina en la tercera luna. El público respondió por igual con el aplauso a todos los artistas.
Si el silencio para Spasiuk y Barboza fue proporcional al bullicio de la banda cuartetera Chévere, o si la ovación para por Vitillo Ábalos se convirtió en coro para Los Manseros, —siendo el mismo público el que ocupaba la Plaza— es que, seguramente hay una predisposición para escuchar y entender de qué se trata.
Luciano Pereyra coronó con su regreso una plaza con menos gente que el día anterior, pero muy entusiasta. El trío MJC, El dúo Orozco Barrientos, los ganadores del pre Cosquín La Biaba y Rafael Amor pusieron el toque de calidad a una noche con una grilla muy pareja.
La primera noche del Festival Mayor de Folklore, tuvo como protagonistas a Bruno Arias, Peteco Carabajal, Raly Barrionuevo y Franco Luciani. La Prospero Molina lució regada por la lluvia de la tarde y con los pasillos colmados de bailarines alumbrados por la luna de la madrugada.
El más reciente libro del escritor gaditano Luis García Gil se adentra una vez más con rigor y pasión en las entrañas musicales y poéticas de la canción de autor, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina son los protagonistas de la A a la Z en este diccionario de complicidades.
El festival más mediático de doma y folklore del país llego a su fin —según los organizadores— con saldo positivo, pero también con algunas cuestiones que valen la pena tener en cuenta para las próximas ediciones.
Para la Comisión del Festival, éste ha tenido un saldo positivo, en virtud de la cantidad de entradas vendidas y de los adelantos en las cuestiones organizativas que se vieron este año.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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