A través de una escultura titulada “Sense Lluna” de Anna Manel·la ubicada en la ciudad de Olot (Girona) me he propuesto dar un paseo por las canciones del cantautor catalán Joan Isaac en busca de la Luna.
El pasado fin de semana la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción junto a Manuel García interpretaron una selección de las más importantes obras compuestas por este destacado cantautor chileno.
El Gobierno español lo ha dejado bien clarito: la música, el teatro o el cine no son cultura, son "entretenimiento" a diferencia de los museos, archivos, bibliotecas y —por qué no decirlo— los toros que sí lo son.
Relacionado con un nuevo libro que estoy escribiendo para la Editorial Milenio —creo que es el que hace el número treinta—, vengo soñando y diseñando —desde hace más de seis meses— la posibilidad de crear y de montar un recital-espectáculo centrado sobre la "joven canción de autor", que, coincidiendo con la salida del libro, pudiera ser presentado en gran parte de España y, muy posiblemente, en algunos países latinoamericanos.
Digo esto, porque dentro de ese sueño y de ese proyecto —si pudiera hacerse realidad— me gustaría contar —por supuesto, si ella quiere— con una "cantautora" gallega a la que he llegado a admirar profundamente: OLGA ANDRÉS.
El joven cantaor de Montilla (Córdoba) Antonio Mejías canta los versos del poeta Francisco Romero en este primer disco del artista publicado en 2007.
Dicen que la Chamana disfrutó de la vida y se fue hacia su universo mágico sin temerle a la muerte, nos deja la huella imborrable de su gran figura artística y sus canciones del alma desgarradas y con sentimiento.
Y por no perderse por esos caminos de mundos raros o tal vez por eso, vino hace apenas unos días en busca de su amigo el poeta hasta Madrid, ese fue su deseo final.
El cuarteto femenino recala en Torredembarra (Tarragona) dentro de la gira de presentación de su disco Nosotras somos, su segundo trabajo discográfico.
Si George Brassens viviera y le hubiese llegado a París el nuevo disco de ALFONSO DEL VALLE: «Güena gente» —yo me habría encargado de mandárselo—, estoy completamente seguro de que, tras escucharlo, aprovecharía la primera oportunidad que tuviera de venir a España para pasarse por Sevilla, sentarse de incógnito una noche en la Sala La Estación, y escuchar a Alfonso en directo...
«Me dicen que no tengo nada,
que no he sabido hacer fortuna.
Siempre se me cayeron las lunas
por el roto del pantalón.
Así se autodefine Juan Miguel Morales, un artista catalán que vino a Cuba a participar en las jornadas de la red Articularte y que reafirmó un credo al que ha sido fiel desde décadas: “detrás de todo mi trabajo hay una declaración de amor a los cuatro vientos hacia el pueblo cubano”.
A pesar de que se considera un mal orador en público “porque soy fotógrafo, y los fotógrafos lo decimos todo con la imagen”, el artista participó en un panel realizado el jueves 19 de julio en la Casadel Alba, sede de estas jornadas.
En estos tiempos en que la cultura –la gran cultura, la de verdad– es una de las mayores víctimas de la crisis económica y de los recortes políticos y capitalistas; momentos en los que cada vez está siendo menos protegida y valorada –algunos aseguran que por su improductividad–; se hace necesario, urgente e imprescindible destacar y aplaudir –aplaudir con fuerza– iniciativas como las que acaba de liderar el "histórico" cantautor de la Comunidad Valenciana llamado PACO MUÑOZ.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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