La fiesta Sis hores de Cançó a Sants reunió una quincena de músicos venidos de todos los países de habla catalana que todavía no habían iniciado su carrera artística cuando Ovidi Montllor — a quien se rindió especial homenaje en esta edición— no había iniciado sus "vacaciones".
El director del Festival BarnaSants Pere Camps, hizo el pasado jueves en rueda de prensa una valoración de la edición de este año —que finaliza hoy— en la que aprovechó, en su particular estilo habitual, para hablar muy claro sobre el estado de la cultura.
En su habitual tono, mezcla de crítica mordaz, valentía y sarcasmo, pidió "seguridad" para los festivales culturales amenazados por la crisis y los recortes como el propio BarnaSants, el Tradicionàrius o el Festival de Jazz de Terrassa.
El pasado viernes, 21 de diciembre, se presentó en Barcelona la 18 Edición del Festival BarnaSants CANÇÓ D'AUTOR que se celebrará del 25 de enero al 14 de abril de 2013, fundamentalmente en Cataluña.
Pere Camps, fundador y director del BarnaSants —seguramente el festival de canción de autor más importante de Europa—, recibió el pasado viernes de mano del presidente de la Generalitat (gobierno catalán) Artur Mas, el Premio Nacional de Música. Siempre es buena ocasión para hablar con Pere, pero este merecido reconocimiento —al que se le sumará el próximo 27 de noviembre la Medalla de Honor de la Ciudad de Barcelona— es una buena excusa para conversar con él sobre cultura, política y las maltrechas relaciones entre España y Cataluña.
Pere Camps es un luchador, un resistente. Un hombre de trinchera. Un hombre, en el buen sentido de la palabra, bueno. Militante y leal, con la capacidad de crear militancias y lealtades. Cree que la política es la herramienta de los seres humanos para llegar a ser más felices.
El activista cultural y político Pere Camps traslada la canción de autor más reivindicativa, "la que nos explica lo que está pasando", a Camallera (pequeña población del Alt Empordà en el norte de Cataluña, cerca de la frontera con Francia) en el festival Camallera. Canción de autor, con un programa de siete conciertos entre 15 y el 21 de agosto, ha explicado en una entrevista con EFE.
El Consell Nacional de la Cultura y de las Artes (CoNCA) catalán ha otorgado el Premio Nacional de Cultura en la categoría de Música al director del BarnaSants, Pere Camps, por la creación y dirección del Festival de Cançó de Barcelona, un certamen de referencia en la canción de autor.
También se le premia por impulsar la creación de una futura red europea de festivales de esta categoría.
Apela a la historia de Víctor Jara para hacer claro lo que dice: los dictadores y los que quieren que nada cambie no toleran la libertad de los cantores populares.
Pere Camps es un hombre de mente rápida y convicciones poco menos que inamovibles, desde su no muy lejano pasado de dirigente sindical comprometido socialmente. Un día soñó un festival y a ese festival se le dio por cumplir años.
-Quince años de BarnaSants no es algo que suceda todos los días.
El pasado domingo se clausuró la 14ª edición del Festival BarnaSants con un espectacular éxito tanto de público como por las propuestas artísticas que se han presentado.
¿Qué valoración nos puedes hacer de esta catorceava edición del BarnaSants?
Yo creo que la mejor valoración general que se puede hacer es leer las fantásticas críticas que han recibido los artistas por la mayoría de los comentaristas de la actualidad musical de nuestro país lo cual significa que hemos acertado mayoritariamente en la propuesta artística sabiendo mezclar gente joven que acaba de hacer sus primeros discos con jóvenes autores emergentes y con los grandes puntos de referencia la canción de autor de una calidad innegable.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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