El cantautor gaditano Javier Ruibal fue fiel a su participación en BarnaSants con un concierto acústico a la espera de la edición de su próximo disco Casa Ruibal.
Llegó al BarnaSants que se estrenaba en un escenario de la ciudad de Castelldefels, en su recoleto y acogedor Teatro Plaza.
José Miguel Márquez, cofundador y miembro durante muchos años del grupo chileno Illapu, acaba de lanzar su tercer álbum en solitario, Natural, que está presentando actualmente en Europa.
A la edad de doce años comienza su caminar por el mundo musical de América del Sur especializándose en la ejecución de instrumentos andinos como el quenacho, la zampoña, el moceño y desarrolla de forma brillante la interpretación de la quena. También en esta misma época comienza a perfeccionar entre otros el aprendizaje del charango, el cuatro y la Guitarra.
Joan Margarit, Pere Rovira y el trío de jazz liderado por Perico Sambeat han ofrecido en la mítica sala de conciertos Jamboree de Barcelona y dentro del festival BarnaSants una nueva edición de Paraula de Jazz.
Paraula de jazz es un recital-concierto de poesía y jazz en el que standars de jazz y poemas en catalán van unidos, consiguiendo un extraordinario equilibrio entre música y palabra, haciendo que los versos intensifiquen su fuerza y nos conmuevan aún más. En Paraula de jazz la música y los poemas están tan bien compenetrados que los temas de jazz parecen música incidental expresamente compuesta para ellos, pues dan el pie de entrada, acentúan las palabras, les dan espacio y enriquecen su silencio y a la vez tienen igual protagonismo que los versos.
El joven cantautor catalán Roger Margarit presenta su primer disco A la Vilaverda en el Festival BarnaSants 2013.
Este joven murciano debutó en el Festival BarnaSants 2013 después de hacer una gira por Cuba. Se trata de un cantautor bastante rompedor y por lo tanto novedoso: ya era hora.
La cantautora catalana Marina Rossell compartió temas propios y del gran Georges Moustaki en su concierto de BarnaSants, con las entradas agotadas, en una noche plena y emocionante.
Decía Santa Teresa de Jesús que la verdad padece, pero no perece. Vamos a darle la razón que para eso es una santa.
En una de mis argumentaciones comentaba la existencia de dos elencos distintos—uno americano y otro europeo— dentro de la formación liderada por Eduardo Carrasco.
El Harlem Jazz Club de Barcelona, propiedad del argentino Daniel Negro, acaba de recibir el premio en reconocimiento de la Industria Musical Enderrock por sus 25 años de vida. El Harlem es el símbolo de esos miles de locales esparcidos por el mundo de tamaño medio y pequeño que son el verdadero motor de la música.
Un satisfecho Daniel Negro recoge el premio y con un "voy a ser breve" —ser breve y argentino es un oxímoron— carga ferozmente contra las políticas culturales y los políticos con esa seguridad y lucidez tan propia de los que están acostumbrados a luchar en las trincheras: "La única política cultural que se practica es la del recorte".
A veces me pregunto si los hombres y las mujeres que componen, interpretan y graban canciones son conscientes de lo que acontece con ellas cuando, de alguna forma, dejan de pertenecerles; es decir, cuando esas canciones se echan a volar, y llegan a los oídos y al corazón de otras personas despertando en ellas inesperadas emociones y sentimientos; y digo inesperadas porque tampoco cuando escuchamos una canción por primera vez somos conscientes de lo que nos va a poder suscitar o remover interiormente.
Sé que a veces el recuerdo es un traidor compañero de viaje, que nos muestra besos donde hubo llanto y brillos donde hubo mediocridad, pero en este caso mi recuerdo es certero y fiel, preciso y honesto, como un verso de Juan Antonio Muriel.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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