Cuando recibo un nuevo disco que me despierta cierto interés suelo someterlo a una especie de ritual de iniciación que me resulta necesario, yo diría que imprescindible, antes de poder decir, o escribir, cualquier comentario sobre él.
Daniel Viglietti presentó en el marco del Festival BarnaSants su espectáculo A dos voces. Pero no lo hizo solo: lo acompañó Mario Benedetti.
No vaya usted amigo lector a esos conciertos a escuchar música.
A medida que van transcurriendo los años y ciertos artistas van llenando páginas en los periódicos e informativos por sus actuaciones, conciertos, discos, colaboraciones o música para series, películas y todo lo demás, uno ya se va quedando sin argumentos para explicar algo nuevo sobre alguien que ya es sobradamente conocido.
Els Amics de les Arts (Los Amigos de las Artes) son cuatro jóvenes catalanes que viven el éxito y la popularidad. Con su original propuesta pop, llenaron recientemente el Teatre Principal de Badalona en el marco del festival BarnaSants y el Palau de la Música Catalana de Barcelona dentro del ciclo BandAutors, organizado por el grupo Enderrock.
... el público chileno, la industria musical, la administración pública y los profesionales del sector han de helarte el corazón. Y eso, con el talento que tú tienes.
Esta falta de ideas se traduce en la práctica en ir dando palos de ciego y en una desbandada general donde cada uno barre para su casa y dirige sus esfuerzos en direcciones opuestas.
Tres jóvenes cancionistas (prefieren este término al de cantautores) uruguayos reciben a Cancioneros.com en el hotel de Barcelona donde se hospedan. Están felices y orgullosos de la misión que se les ha encomendado: rendir homenaje a Mario Benedetti.
Ese texto extraído de la canción Tengo, de Diego Kuropatwa, más conocido por Kuropa, puede ser objeto de reflexión o incluso de discusión, pero no estamos acá para eso. Simplemente me llamó la atención la frase y la reproducí aquí a modo de presentación de ese trovador uruguayo que nos deleitó hace muy poquitos días en la Sala Barradas de L’Hospitalet, durante el Festival Barnasants.
A menudo, echo de menos en un cantautor que sea creíble en lo que me está contando, no es fácil encontrar a alguien que —independientemente de que conectes con sus canciones o no, puedas verte reflejado en ellas o no—, te emocione y te haga sentir a gusto en sus conciertos. Esto sin duda para mí, lo encuentro con Alfonso Mora.
El aforo del bello Palau de la Música de Barcelona se encontraba cerca del lleno de manera que estaba claro que nuestro artista tiene su público numeroso y fiel que acudió al encuentro de ese todo-terreno del rock hispano, de ese músico de moral inquebrantable y de convicciones firmes en lo que ha hecho hasta ahora y sigue haciendo.
Para el que esto escribe las cosas no empezaron bien. Apareció en solitario y saludó en catalán al público (siempre quedan bien este tipo de cosas), recordó a las luchadoras de la Revolución Mexicana y sin más acompañamiento que su guitarra se atrevió con La Adelita, canción que pronto cumplirá 100 añitos y que popularizaron muchos, entre ellos Jorge Negrete.
Concha Fraile, esposa del Rey del bolero Moncho, falleció el pasado primero de febrero en su casa de Llavaneres, en la comarca barcelonesa del Maresme. Concha fue el paradigma del viejo tópico que dice que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Ay cariño,
si vieras como estoy desesperado
por tu ausencia,
soñando a cada instante
con la luz de tu presencia,
llamándote en mis noches,
llorando como un niño.
Ay cariño
tú sabes que mi culpa
es adorarte como un necio,
si es cierto como dicen
que el pecado tiene un precio,
qué caro estoy pagando por quererte,
¡ay cariño!
El bolero más bello que jamás cantó Moncho fueron estas palabras que el Rey del bolero gemía, valiente y emocionado, frente a Concha Fraile, la que fue tantísimos años su amada esposa, en presencia de todos quienes abrumados por la pena, la despedíamos esta pasada semana.
El cantautor chileno Manuel García inició su gira española el 17 de octubre en el CAT de Barcelona con un concierto de más de dos horas, organizado en cuatro bloques que recorrieron su repertorio, sus raíces musicales y algunas de sus influencias. Una actuación especialmente cuidada, marcada también por la muerte de su padre tres días antes.
Publicaba ayer el periodista musical Jordi Bianciotto, en El Periódico de Catalunya, un artículo sobre el fracaso del Feroe Festival, cuya segunda edición, impulsada por el periodista y promotor Albert Puig, se ha cancelado por la escasa venta de entradas.

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