Pau Alabajos puso la noche del domingo en la emblemática sala Zitarrosa de Montevideo, el punto y final de la I Muestra de Cultura Catalana en Uruguay.El acto contó con la presencia del ministro de Educación y Cultura del Uruguay, Ricardo Ehrilch el parlamento de Daniel Viglietti
En los momentos previos, al valenciano se le vio un poco nervioso por la responsabilidad de protagonizar un concierto que cerraba el programa de actividades, pero que, sin embargo, abre un futuro lleno de colaboraciones y complicidades entre Catalunya y el Uruguay.
Con las intervenciones previas del cantautor Daniel Viglietti y del director de la Muestra, Pere Camps, se iniciaba este concierto de clausura que contó con la presencia del ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrilch.
El barcelonés Guillamino y el menorquín Cris Juanico optaron por irse turnando en sus interpretaciones. Ritmos brasileños y aromas mediterráneos para una velada que acabó con el público en pie.
La solución salomónica de que uno y otro se fueran alternando en las interpretaciones, en vez de dividir el concierto en dos, ha de valorarse como un acierto ya que de esta manera se creó un ambiente más distendido y ameno.
El cantautor catalán Jaume Pla, Mazoni, despertó sonrisas abiertas y, con sus canciones, aplausos cerrados en un concierto que contó con la colaboración especial del también catalán Guillamino que le acompañó al piano.
Por este motivo se puede decir que Mazoni ofreció dos recitales en uno: el de sus canciones y el de sus intervenciones. Si el primero triunfó por la contundencia de sus letras y sus ritmos, el segundo cautivó a los presentes por su naturalidad humana.
Guillamino es Pau Guillamet, un artista que debemos situar a caballo entre el pop y la música electrónica.
El trovador valenciano Feliu Ventura, después de pasear su obra por Montevideo y Buenos Aires, llega por primera vez a Chile donde protagonizará, más que una gira, un viaje musical, poético, emocional y participativo.
Una vez cruzado el Atlántico, Ventura se embarca en la que, después de pasar por Uruguay y Argentina —donde se entrevistó entre otros con Víctor Heredia—, llega a Chile, acompañado de Borja Penalba, para realizar diversos compromisos promocionales, actuaciones en directo, clases magistrales en universidades, encuentros artísticos y grabaciones con músicos latinoamericanos, visitas de profundización e intercambio cultural, social y político.
Dani Flaco debutó el martes en el boliche Paullier y Guaná y cerró el miércoles en el Centro Español de Cultura en Montevideo. Las dos actuaciones estuvieron perfumadas de anécdotas y sonrisas de la primera a la última nota.
Debutó con sonrisas la noche del martes 8 de mayo en el boliche Paullier y Guaná y bajó el telón con aplausos prolongados el pasado miércoles por la tarde en el auditorio del Centro Español de Cultura.
Pau Alabajos forma parte de la nueva hornada de cantautores surgidos en la Comunidad Valenciana.
Mazoni es el nombre del proyecto musical de Jaume Pla.
Alejandro Martínez interpretó nueve de los diez textos que ha musicado del desaparecido poeta Jaime Gil de Biedma en el Centro de Cultura Español en Montevideo pero el recital se prolongó a instancias del público.
Nacido en Ciutadella de Menorca, Cris Juanico fue la cara visible y uno de los compositores del grupo Ja t'ho diré.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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