El miércoles 8 de setiembre la Cámara de Representantes rendirá homenaje al músico y compositor Don Alfredo Zitarrosa, al designar con su nombre al nuevo puente ubicado sobre el Río Santa Lucía, en el inicio de la Ruta Nº 1 “Brigadier General Manuel Oribe”.
No es caprichosa la elección, ya que todos recuerdan la canción El loco Antonio, inspirada en un personaje de la zona que Alfredo conoció bien por haberse criado en aquellos pagos.
El violinista Carlos Julio "Becho" Eizmendi, amigo y acompañante de Alfredo Zitarrosa (1936-1989), revive en las pantallas de los cines uruguayos de la mano de un documental del periodista Carlos Castillo.
Según Castillo, Eizmendi (1932-1985) fue un virtuoso músico que merece ser reconocido por sus propios méritos, amigo de Zitarrosa a quien inspirara una de sus piezas más populares: El violín de Becho.
Autoridades culturales y medios de prensa evocan hoy aquí el aniversario del fallecimiento de Alfredo Zitarrosa, considerado el máximo cantante popular de Uruguay.
"Ahí integré a Julio Cobelli y Walter de los Santos. Es el mejor disco, no porque seamos mejores guitarristas, sino porque le dije a Alfredo: Vamos a hacer un disco diferente a todos lo que hiciste.
La Fundación Alfredo Zitarrosa entregó al Ministro de Transporte y Obras Públicas de Uruguay, víctor Rossi, un documento en el que le proponen que la nueva terminal del Aeropuerto de Carrasco lleve el nombre del trovador uruguayo.
La exposición, instalada en la sala de muestras del Ministerio de Transporte, y organizada por la Fundación Zitarrosa reúne objetos personales, fotos y textos del artista, en su mayoría pertenecientes a la familia del cantautor y fue supervisada por la propia Fundación.
Vuelve a amar y no se cansa,
la vida no le alcanza,
la muerte es una ingenua adivinanza.
(Candombe del olvido, 1976)
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

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