Corrían los finales de los ochenta. Lo que Franco no había conseguido por la vía de la prohibición, el gobierno catalán —con la connivencia de todos nosotros— lo había conseguido por la vía de la inanición y el ninguneismo. (Ver "Tocarle los cojones al poder"). Entonces, en medio de la nada cultural, en medio de una España sorda y una Cataluña ciega; aparece un tipo con aspecto de vagabundo, que canta —a veces da la sensación que se lamenta— sentado en un sofá, como el sofá de la casa de tus padres y con aires de tener un coeficiente intelectual unas décimas por debajo de la media exigida a un chimpancé.
Después de mucho tiempo, el pasado sábado volví asistir aun concierto de Marina Rossell, tengo que decir que lo primero que me impactó, fue que después de muchos años parece como si por la voz de Marina no hubiese pasado el tiempo, aun sigue conservando aquella transparencia y aquel intimismo con el que la recordaba.
Marina Rossell Presentaba en Luz de gas su último disco “Clàssics catalans...” un disco en el que reconsidera canciones pertenecientes a la cultura musical catalana, un disco, en el que podemos encontrar sardanas, canciones populares, religiosas, de cuna, villancicos o habaneras.
Quiero hablar de este artista, que para mí ha sido un autor bastante incomprendido e injustamente ignorado y olvidado, al que la mayoría de la gente relaciona con la canción melódica, porque sólo lo conocen por un tema: “Clara”.
Albert Fibla presentó su esperado tercer disco El món es mou (El mundo se mueve) en Barcelona, con la atención del público puesta exclusivamente en sus canciones y con una buena banda acompañando su interpretación tal como requería la ocasión, un ambiente bien diverso del de los bares de copas que han sido su mejor escuela y en los que canta habitualmente, sólo y en compañía de su guitarra, un ambiente que ha querido reflejar con fidelidad en una de sus nuevas canciones (Balmes, 129).
En su actuación en el Barnasants el gaditano dejó claras varias cosas que ya se sabían: tiene un estilo propio.
Más allá de la voz, que a mí no me parece buena, el gaditano tiene su sello. Esa es su mejor virtud y yo diría que la única. Chaouen no se confunde con ningún otro cantautor, y ése es un detalle que gusta a una gran mayoría: la originalidad.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.
El compositor e intérprete Borja Penalba presenta "La suite de Parlavà", su segundo trabajo bajo la marca "Giròvag", un álbum de once canciones nacido de un retiro reparador que presentará en vivo este domingo 27 de marzo en La Fàbrica, en el marco del Ciclo de canción de autor BarnaSants.

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