Algo tendrá Albert Pla que llena teatros programe los días que programe. Seguramente será porqué gusta o no gusta, pero jamás deja indiferente.
Sin embargo ni los más comprometidos trovadores catalanes han hecho un retrato tan demoledor de la burguesía catalana como el “Papa, jo vull ser torero”; ni los más militantes trovadores chilenos o cubanos un ataque tan corrosivo al imperialismo yanqui como “La colilla”; ni alegato más claro y preciso contra los prejuicios raciales como “Joaquín el Necio”, ni nadie ha tenido lo que se ha de tener para dedicarle al Borbón —perdón, Su Majestad Juan Carlos I— una canción como “Carta al rey Melchor”.
El pasado jueves se presentaron en rueda de prensa conjunta los conciertos del Quilapayún-Carrasco y el de Vicente Feliú. Salvo honrosas excepciones no es demasiado común ver juntos a miembros de la Nueva Canción Chilena y de la Nueva Trova Cubana.
A la salida intercambiaron teléfonos.
El festival BarnaSants presentó este miércoles otra arriesgada pero interesante apuesta.
Presentó su nuevo CD Ni même en Sibérie (Ni siquiera en Siberia. Warm up, 2008), planteado como una suerte de road movie, donde la atracción de los viajes se ve obstaculizada por la necesidad de echar raíces.
Josep Tero nos habló el domingo, en el marco del Festival BarnaSants de fronteras. De la malas —las que separan— y las necesarias —las del respeto entre culturas y lenguas.
El domingo presentó en la Sala Luz de Gas su nuevo CD Fronteres con el que viaja —y nos hace viajar— por este Mediterráneo que no siempre “abandona las armas de matar y toma las del amor”, como aconsejó el macedonio Andrónico a su hijo en el siglo X.
Cançó 1959-2009, podría parecer la inscripción de su epitafio, pero afortunadamente de momento no lo es a pesar de las adversidades desde sus inicios hasta nuestros días, felizmente en 2009 la cancó -como dice Lluís Llach- cumple ya 50 años con renovadas músicas y más músicos.
Y ya son cuatro las veces consecutivas que el chico de Bellvitge actúa en el prestigioso BarnaSants. Imagino que no es casualidad que la organización del Festival haya recurrido una vez más a Dani Flaco para dar la cara frente a la legión que le sigue, que dicho sea de paso es cada vez más numerosa.
Para triunfar en esto tan complicado de la música hacen falta que se conjuguen diversos factores que no siempre puede controlar el artista.
No pude saludarle, claro; estaba ya en el hospital finiquitando con la vida.
El documental está basado en la “Cantata de Santa María de Iquique”, compuesta por Luis Advis para el grupo Quilapayún y que ha sido considerada la obra cumbre de la música popular de América Latina del siglo XX
En el documental una joven escritora se traslada a una nueva ciudad el día 21 de diciembre de 2.007. Entre las cajas de la mudanza hay una que contiene los discos heredados de su padre. Uno de esos discos es La Cantata de Santa María de Iquique de Luis Advis interpretada por el grupo Quilapayún.
Me vienen a la memoria aquellos años,y digo años porque eso le parecia a mi madre que nos chillaba: "otra vez la de señor presidente,ya me tenéis hasta el coño con el señor presidente" ,ó aquella vez en los garajes de los autobuses Saltua,cuando estábamos firmemente convencidos de que podiamos hacer algo grande y la juventud nos llenaba el corazón y nos enviaba al horizonte.
Me entristeció un poco ver la sala con tan poco público. No sé si la concordancia con un concierto en el Palau de la Música de Pedro Guerra podía tener la culpa o no, pero el caso es que no me gustó esa sensación de vacío imaginada desde arriba ante un auditorio de unas poquitas filas.
Pero mi conocimiento era escaso y por eso fui a la sala Barradas de l’Hospitalet con la sensación de que iba a descubrir una tierra muy nueva, aunque paradójicamente ese continente ya estaba amplia y generosamente explorado.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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