Pero el mundo de la Trova —como todos los mundos— está lleno de claroscuros. Y es cierto que a la Trova se le exige mucho más que a otras artes musicales. Si, por ejemplo, un trovador hubiera editado un disco con el nombre We're only in it for the money (Estamos en esto sólo por la plata) como hizo Frank Zappa en 1968 o hubiera bautizado su gira como The Filthy Lucre Tour (La gira del lucro obsceno) como hicieron los Sex Pistols el 1996, más de un trovadicto se hubiera cortado las venas.
Mi amigo confunde respeto con condescendencia, admiración con lisonja y ternura con amariconamiento.
Henry Martínez es un hombre limpio de sonrisa y franco en el gesto. Es sabio porque sabe escuchar y escucha con los ojos. Y lo hace con tal intensidad que a alguien le podría parecer que está inventando melodías para ponerle a tu voz.
Asistía constantemente a conciertos. La noche madrileña siempre fue un hervidero, los locales se multiplicaban, los cantautores tenían actuaciones constantes. Por ejemplo, recuerdo a alguno, como el caso de Rafael Amor que hacía un pase por la tarde en un local, otro por la noche en otro local y volvía al primer sitio a hacer un pase de madrugada.
Sólo hace un año, era difícil encontrar tanta variedad de conciertos de los cantautores chilenos. Hace sólo un año, sólo los consagrados, y con mucho esfuerzo de parte de ellos, lograban llegar a grabar una producción. Hace sólo un año, esa producción era una odisea que llegara a las tiendas de música.
Un año en la historia de la canción chilena, la canción de contenido, es sólo un trozo de su historia; pero en este último año se han concretado muchos sueños, muchas esperanzas se hicieron realidad.
Todo esto no es que se me ocurra, es el comentario de muchos de los actores, artistas y público. Algo está pasando, y algo muy fuerte está por venir. Esta nueva generación, la de nuestros trovadores, la juventud heredada de la dictadura, la juventud que creyó en una democracia, la juventud que lee y se informa.
— Ya sabes lo que dice el refrán sobre los 40, ¿verdad?.
— Te refieres a aquello de “de los cuarenta hacia arriba no te mojes la barriga?
— ¡Qué va, eso es una tontería!, el verdaderamente importante, el terrible, es el que dice: “a partir de los 40, con la minga, ni se cuenta”.
Trova y Poder —en Catalunya, en Chile, en Cuba y en Marte— siempre han sido enemigos.
Érase una vez un guerrero a su pueblo siempre fiel que enfiló su nave hacia Ítaca y rezó para que el viaje fuera muy largo, lleno de aventuras y amistades, y terminar su camino más sabio para poder descubrir que el objetivo del viaje no era llegar al destino si no la misma travesía.
Yo te lo respeto Lluís. Es una grandísima hijueputada.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos