El concierto de Javier Ruibal realizado el 21 de febrero en la sala Luz de Gas de Barcelona comenzó con el listón muy alto. Pere Camps, director del festival, hizo entrega al cantautor gaditano del premio al mejor concierto de la edición 2014, concedido por el jurado del BarnaSants a Javier Ruibal y Jabier Muguruza.
El niño del Serengueti fue la primera canción de un magnífico recital de dos horas en el que Ruibal demostró una vez más su talento como compositor, cantante y guitarrista.
BarnaSants invitó a participar a Sílvia Comes en esta edición del año 2015. La casualidad quiso que este año se cumplan 30 años desde que subió por primera vez a un escenario. El año 1985 queda lejos así que no estamos ante una recién llegada sino ante una artista y una intérprete de solvencia contrastada.
Dulce Pontes cantó en el Auditori de Barcelona en la noche del 19 de febrero dentro de su gira Puertos de abrigo e invitó en un tema a Joan Manuel Serrat: A ese pájaro dorado... Antes la cantautora Judit Neddermann abrió la velada musical.
En un CAT lleno, organizado por el Festival Cose di Amilcare, dentro del Tradicionàrius, en colaboración con BarnaSants, y el Club Tenco, entre otras instituciones, se presentaba el pasado 7 de febrero de 2015 el grupo Dinatatak, una formación multinacional de cinco músicos y un bailarín, radicada en Barcelona.
María José Hernández es, sin duda, una de las compositoras e intérpretes de mayor calidad con las que cuenta, en la actualidad, nuestra "canción de autor".
Marta Casas es una cantante que a pesar de que acaba de presentar su primer proyecto personal, Soniando, lleva muchos años en el mundo de la música, y también unos cuantos preparando esta salida pública de su disco.
Y así nació el proyecto que nos presentaba el otro día en la sala Jamboree de Barcelona.
En las alas de un soñador ilustre, enamorado de la vida y del amor, viajamos a Honduras, para pasear por sus playas y reconocer olores y gentes. Guillermo Anderson nos llevó allí en un soplo, sin pasar por chequeos ni billetes de avión en una noche llena de armonía, colores y amor.
Dicen que es difícil hablar de la música de Honduras sin mencionar a Guillermo Anderson.
Conocí a Kike Ubieto en el año 2011. Participó en el Concurso de Cantautores de Horta-Guinardó, en Barcelona. Lo hizo acompañado de otro compañero y no obtuvo premio por su actuación. Más tarde le vi incorporarse a un proyecto que llevan a cabo nueve trovadores afincados en Barcelona aunque de distintas procedencias. El proyecto se llama "Nit de trovadores" o también "9 gatos" y aunque ha sufrido algunos cambios en sus integrantes en los últimos tiempos ahí sigue.
Hace justamente un año presentó su último trabajo: Pan y Circo, título bastante representativo donde en 15 canciones daba un repaso rotundo a todo lo que envuelve la política española de forma jocosa pero con toda la intención y todo su "cabreo" acumulado.
Cuando apareció Chico Cesar en escena, mientras su banda iba presentando el primer tema de la noche, lo hizo, realmente, como si de la tanda de bises se tratara. Era uno de sus temas más famosos, Béradêro, un tema que interpretaba de forma explosiva y en el que, ¡sí, desde un primer momento!, reclamó la colaboración de un público entusiasta desde que apareció el artista, para acompañarlo.
La edición 55 del festival mayor de folklore llegó a su fin. El cierre con los Manseros Santiagueños dejó en claro que lo folklórico también convoca multitudes, y no hay que temerle incorporando propuestas que nada tienen que ver con el espíritu del festival. Una vez más las peñas fueron el bálsamo.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos