Joan Manuel Serrat rindió homenaje al poeta Miguel Hernández en el concierto que ofreció en el Auditorio Nacional de México ante 10.000 personas, en el que pasó de la melancolía a la euforia total.
Vestido con un pantalón vaquero, camisa azul y un jersey oscuro, el catalán comenzó con Llegó con tres heridas y luego cantó otros poemas de Miguel Hernández como Las abarcas desiertas, Menos tu vientre, Nanas de la cebolla y Para la libertad.
Prosiguiendo con su larga gira dedicada al poeta Miguel Hernández, Joan Manuel Serrat estará de regreso en México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Honduras, Colombia, Bolivia y Perú en los meses de febrero y marzo.
Los conciertos estarán divididos en dos partes, la primera dará lugar a interpretaciones en honor al poeta Miguel Hernández, en la que los versos estarán ilustrados por contundentes imágenes, y la segunda será un viaje por sus más grandes éxitos, muchos de ellos con nuevos arreglos matizados por una banda de seis integrantes, liderada por Serrat.
El cantautor Joan Manuel Serrat ha defendido la propiedad intelectual, tras el acuerdo alcanzado entre PSOE, PP y CiU sobre la conocida como 'Ley Sinde', que prevé el cierre de páginas web que faciliten sin permiso la descarga de archivos protegidos por derechos de autor.
"Me parece que con los artistas y obras de arte tendría que ocurrir lo mismo", ha recalcado, para indicar que "no sé porqué se producen situaciones tan confusas" con respecto a la propiedad intelectual.
Ayer se presentó en Barcelona el libro de Luis García Gil, Serrat, cantares y huellas, con la presencia del autor y del propio Serrat.
Es por eso, dijo el poeta, que a Serrat se le puede resumir en tres palabras: "Alguien nos ama".
Ayer falleció en Maó (Menorca, Baleares) Jordi Vila Soler, jugador del FC Barcelona entre 1950 y 1954, a quien Serrat "olvidó" cuando citaba de corrido la delantera de su infancia —Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón— en su canción Temps era temps.
Jordi Vila pasó a la historia como el jugador ausente en la canción de Joan Manuel Serrat Temps era temps, que recordaba la delantera que formaban Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón.
Yendo atrás, mucho antes de caer el franquismo, hecho ya avisado por la muerte de Luis Carrero Blanco, 1973, corrían por las calles de una España de provincias, troqueladas bajo la sombra de un nacionalismo contrahecho, brisas informales y compulsivas que llevaban el contagio de la idea, sin forma todavía, de lo que los contrarios a la dictadura habían estado dibujando, en buena fe, durante mucho tiempo: La nueva RE-PÚ-BLI-CA.
Miguel Poveda y Javier Ruibal unidos por primera vez gracias a las canciones de Serrat.
Joan Manuel Serrat recibió ayer un emotivo y "envidioso" homenaje de sus amigos uruguayos, quienes le entregaron el primer premio "Memoria del Fuego" instaurado por la revista Brecha, fundada por el escritor Eduardo Galeano.
Ante un abarrotado teatro, Eduardo Galeano presentó al intérprete con un solemne "yo envidio a Serrat", que justificó aduciendo que "se trata de un hombre cuyas canciones vuelan".
A propuesta del rector Josep Joan Moreso, el Consejo de Gobierno de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona aprobó ayer, 15 de diciembre, conceder el título de doctor honoris causa a Joan Manuel Serrat. Así, la UPF se convierte en la primera institución catalana que le otorga esta distinción, después de que ya lo hicieran varias universidades del estado español y de Latinoamérica.
El cantautor se comunicó con la testigo, que declaró en la causa Díaz Bessone el mismo día que él actuaba en Rosario. Ella recordó cómo sus canciones ayudaron a los detenidos a sobrevivir. Enterado del testimonio, el catalán la llamó.
"Hola, habla Joan Manuel Serrat", escuchó ayer en su celular Stella Hernández, y sólo atinó a llorar. El cantante que escucha desde los 12 años, el autor de las canciones que la ayudaron a sobrevivir en el centro clandestino de detención Servicio de Informaciones, la llamó conmovido por un correo electrónico que ella le mandó el 30 de noviembre pasado.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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