Auteclàssic será presentado el día 14 de Agosto de 2009 en un concierto solidario en beneficio de ACNUR.
Este trabajo, que será publicado próximamente en disco, representa la visión personal y artística, que sobre el universo poético y musical de Aute, tiene el autor catalán.
Con motivo del concierto homenaje a Pablo Guerrero que ofrecerán en Madrid el próximo lunes 8 de Junio varios cantautores, todos más jóvenes, Víctor Alfaro entrevista a Pablo Guerrero para Cancioneros.com
Muy bien, ¿y tú?
Pablo, estaba reflexionando y pensaba que el 2009 no ha podido ser mejor para ti, ¿no es cierto?.
La verdad es que sí, he hecho un disco nuevo y otro más que ha hecho Javier Álvarez con poemas míos…..
Hace ocho años, cuando el Grupo Malpaís comenzaba, Fidel Gamboa compuso Son Inú, una ingeniosa canción a cuyos versos les falta la última sílaba. La pieza estuvo a punto de no ser incluida en el primer disco de la agrupación porque su humor parecía “extraño” a los otros integrantes.
En el país de Malpaís todo puede suceder y ocurre, y su más reciente sorpresa es Un día lejano, dos discos compactos con 26 canciones que rompen con un silencio de más de dos años.
Uno de los problemas para entender a Lluís Llach es asumir todos sus años de trabajo musical. Son muchos en el caso de cualquier artista y en el caso de Llach aún más, porque revisando su obra se constata lo que él mismo dice: cambia de un disco a otro, dando cuerpo a una búsqueda intensa, audaz, abrevando en las más diversas aguas musicales: tradicional, mediterránea, rock, pop, electrónica, clásica. Y los cambios no van sólo en lo musical, sino también en su poética.
El fútbol le ha dado a la Trova —y a su prima hermana la poesía— hermosas canciones, pero ¿le ha dado algo la música al fútbol?
La larga gira intimista de Joan Manuel Serrat junto a su pianista Ricard Miralles pasa por el Teatre Auditori de Sant Cugat del Vallès (Barcelona).
Voz y guitarra: Joan Manuel Serrat
Piano: Ricard Miralles
Repertorio: Cançó de bressol, El teu àngel de la guarda, De vez en cuando la vida, Cantares, Seria fantàstic, Benito, Me'n vaig a peu, Si hagués nascut dona, Esos locos bajitos, La mala racha, Cançó de matinada, Penélope, Els vells amants/Com ho fa el vent (Ricard Miralles, solo al piano), Plou al cor, Mediterráneo, Aquellas pequeñas cosas, Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys, Cremant núvols, Para la libertad.
Mercedes Sosa le dice “mi Leoncito” y hay que ver cómo se quiere este par. Es que cómo no apreciar a León Gieco, que en cada una de sus canciones entabla contacto (la palabra que más utilizaba Julio Cortázar, otro entrañable, para referirse al acercamiento entre las personas) con las frustraciones, con los triunfos, con las vidas que siendo particulares tienen la insignia de un pueblo.
La cultura musical popular argentina, por variedad y calidad, por sus tangos, sus milongas, por su influyente rock en castellano, fue caldo adecuado para alimentar a gente como León, dando como resultado un músico mestizo tan lleno de referencias (Dylan, Seeger, Beatles, Stones, Yupanqui) como original, por su empecinamiento en responder a su tiempo, a estar ligado a su circunstancia.
Aun así, en mis primeros años, la inconsciencia y mi amor por la música me llevaron a aprender a tocar algún instrumento para acompañar mi tortuosa voz.
Eduardo Carrasco fue fundador de uno de los grupos fundamentales de la Nueva Canción Chilena, Quilapayún, del que fue director artístico después de que Víctor Jara abandonara el grupo, en 1969. El grupo se formó en 1965 con los hermanos Julio y Eduardo Carrasco, Julio Numhauser y Patricio Castillo. Las formaciones del grupo en el tiempo son innumerables. Quilapayún supo encauzar musicalmente el pulso de la agitación, de las marchas, del deseo de cantar fuerte la esperanza que sacudía a la izquierda.
El 11 de septiembre de 1973 encontró a Eduardo cantando en Europa, un exilio sin aviso, sin tiempo de despedirse, con la nostalgia de dejar la casa sin haber hecho la maleta.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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