Pues ya ves, vuelvo a escribirte y desde mi última carta no he vuelto a negarte. Confieso yo pecador que andaba un poco a la greña vigilándote de cerca para saltar encima de este teclado para cuando dieras motivos. Y no es que yo sea mala persona pero ya sabes lo mal que me llevo con las religiones y los dioses.
Pero mira por donde —que para eso los genios sois genios y no otra cosa— que vas y me vuelves a sorprender. Y, ahí es nada, vas y sueltas desde La Habana, que lo sepa todo el mundo, y declaras que ya está bien de prohibir a los cubanos salir de su país si les da la gana y que antes un cubano con treinta pesos se iba a un hotel y ahora ni con trescientos lo dejan entrar y que no te quieres morir sin ver a cubanos disfrutando de hoteles cubanos.
Parece que la voz monótona de Ismael Serrano no es inconveniente para que llene sin dificultad un teatro durante dos días consecutivos. Por algo será, digo yo.
Al que no se sepa las letras de sus canciones muy fácilmente terminará derribado en la butaca durmiendo a pierna suelta. Es verdad que eso es algo que les sucede a muchos artistas, aunque no a todos.
Por fin pudimos oír en Barcelona a este artista chileno con un largo currículum en América Latina pero que llega aquí por primera vez gracias al Festival Barnasants.
Los que tuvimos el privilegio de asistir, porque algún amigo nos había dicho…, porque Cancioneros.com lo recomendaba… o, simplemente, por curiosidad, no olvidaremos fácilmente este concierto.
Francisco Villa podrá gustar más o menos, pero en ningún caso deja indiferente.
El esperado concierto de Aute reunía ingredientes de un gran acontecimiento. La presentación de su nuevo trabajo “Humo y azar”, como parte de un concierto largo y lleno de emociones y nostalgias dentro del marco incomparable y magnífico del Palau de la Música, hacían prever un concierto memorable.
Había expectación. Las entradas en el Palau no son nunca económicas, pero el aforo estaba completo.
Corrían los finales de los ochenta. Lo que Franco no había conseguido por la vía de la prohibición, el gobierno catalán —con la connivencia de todos nosotros— lo había conseguido por la vía de la inanición y el ninguneismo. (Ver "Tocarle los cojones al poder"). Entonces, en medio de la nada cultural, en medio de una España sorda y una Cataluña ciega; aparece un tipo con aspecto de vagabundo, que canta —a veces da la sensación que se lamenta— sentado en un sofá, como el sofá de la casa de tus padres y con aires de tener un coeficiente intelectual unas décimas por debajo de la media exigida a un chimpancé.
Después de mucho tiempo, el pasado sábado volví asistir aun concierto de Marina Rossell, tengo que decir que lo primero que me impactó, fue que después de muchos años parece como si por la voz de Marina no hubiese pasado el tiempo, aun sigue conservando aquella transparencia y aquel intimismo con el que la recordaba.
Marina Rossell Presentaba en Luz de gas su último disco “Clàssics catalans...” un disco en el que reconsidera canciones pertenecientes a la cultura musical catalana, un disco, en el que podemos encontrar sardanas, canciones populares, religiosas, de cuna, villancicos o habaneras.
Quiero hablar de este artista, que para mí ha sido un autor bastante incomprendido e injustamente ignorado y olvidado, al que la mayoría de la gente relaciona con la canción melódica, porque sólo lo conocen por un tema: “Clara”.
Albert Fibla presentó su esperado tercer disco El món es mou (El mundo se mueve) en Barcelona, con la atención del público puesta exclusivamente en sus canciones y con una buena banda acompañando su interpretación tal como requería la ocasión, un ambiente bien diverso del de los bares de copas que han sido su mejor escuela y en los que canta habitualmente, sólo y en compañía de su guitarra, un ambiente que ha querido reflejar con fidelidad en una de sus nuevas canciones (Balmes, 129).
En su actuación en el Barnasants el gaditano dejó claras varias cosas que ya se sabían: tiene un estilo propio.
Más allá de la voz, que a mí no me parece buena, el gaditano tiene su sello. Esa es su mejor virtud y yo diría que la única. Chaouen no se confunde con ningún otro cantautor, y ése es un detalle que gusta a una gran mayoría: la originalidad.
Para los que nos gusta sentir emociones, sabemos que asistir a un concierto de Joan Isaac es jugar con ventaja, en ellos, la emoción y los sentimientos están garantizados, y este concierto no iba a ser la excepción, Joan Isaac presentaba en el Auditori y dentro del marco BarnaSants 2008 su nuevo trabajo “La vida al Sol” un disco con 11 temas propios llenos de vida y escritos con el alma, un disco que nace después de un susto importante, que su corazón le dio hace dos años, y que marcó un antes y un después en su forma de ver la vida, además de estos 11 temas el disco incluye un guiño francés con la canción “I jo al meu racó” versión de un tema del cantautor Charles Aznavour.
El cantautor catalán Joan Manuel Serrat recibirá la máxima distinción académica de la UNCUYO en marzo, en una visita de tres días que incluirá un concierto homenaje con la Orquesta Sinfónica y un encuentro abierto con el público. La resolución destaca su compromiso con la libertad, la diversidad cultural y los derechos humanos.
La cantautora siciliana Carmen Consoli cantó ayer 22 de febrero en Paral·lel 62 de Barcelona dentro del Festival BarnaSants, en un concierto de doble estreno: la presentación en Barcelona de su nuevo disco Amuri Luci (Amor Luz) y su memorable encuentro en el escenario con la Orquestra de Músiques d’Arrel de Catalunya (OMAC).

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