El pasado viernes se inauguró en Vielha, en los Pirineos centrales, la decimoctava edición del Festival BarnaSants con un magnífico concierto de Enric Hernàez y Alidé Sans que nos recordaron de donde vienen los trovadores.
Arbolito con gusto a poco; Los Tekis a mucho, Mariana Carrizo, La Bruja Salguero y Marita Londra, el remanso y Pablo Lozano y Los Carabajal, la provincianía. Todo en la octava luna, a un paso del final.
Juan Falú, Juan Iñaki, Ángela Irene, Juan Carlos Cambas, Los Visconti y Jorge Rojas fueron los artistas que participaron en la séptima luna de Cosquín, la del viernes 25. El homenaje a Daniel Toro fue uno de los momentos más emotivos de la noche.
A la séptima luna la abrieron Los Visconti. Y como parte de esto de tener todo un emblema del folklore sobre un escenario, nadie dejó que se vayan. Tampoco dejaron que se apague pronto el aplauso sostenido a Juan Falú.
La jornada del jueves fue para el Chaqueño Palavecino, pero también para aquellos artistas que sin ruidos ni estridencias, dejan una huella importante. El homenaje a Balderrama fue uno de los puntos más altos de la noche.
En la sexta luna, algo de magia hubo en ese encuentro que se realiza en la escuela Roca, donde el escenario de colores cálidos e imágenes fuertes, cobija la palabra de los poetas de América.
Ya han pasado cinco noches del Festival de folklore, y con cada una de ellas, una historia particular sobre el escenario Atahualpa Yupanqui. La quinta luna, no escapó al engranaje metódico de un festival que siempre deja que hablar.
León Gieco cerró la cuarta luna con un concierto de más de dos horas que terminó a las siete de la mañana, Teresa Parodi y Ana Prada, se jugaron con un repertorio inédito, Baglietto y Vitale presentaron clásicos y Rolando Goldman protagonizó uno de los momentos más lindos de la noche: el Himno Nacional Argentino coreado por la platea, en penumbras.
Abrieron el fuego tres mujeres, cantoras y compositoras: la correntina Teresa Parodi, la uruguaya Ana Prada y la cubana Yusa, que se unieron en medio de esas orillas por las que transita cada una de sus músicas.
Todo en una noche: Los Manseros, Barboza y Spasiuk, Vitillo Ábalos, Leo Dan y el cuarteto cordobés, se dieron cita en la Plaza Próspero Molina en la tercera luna. El público respondió por igual con el aplauso a todos los artistas.
Si el silencio para Spasiuk y Barboza fue proporcional al bullicio de la banda cuartetera Chévere, o si la ovación para por Vitillo Ábalos se convirtió en coro para Los Manseros, —siendo el mismo público el que ocupaba la Plaza— es que, seguramente hay una predisposición para escuchar y entender de qué se trata.
Luciano Pereyra coronó con su regreso una plaza con menos gente que el día anterior, pero muy entusiasta. El trío MJC, El dúo Orozco Barrientos, los ganadores del pre Cosquín La Biaba y Rafael Amor pusieron el toque de calidad a una noche con una grilla muy pareja.
La primera noche del Festival Mayor de Folklore, tuvo como protagonistas a Bruno Arias, Peteco Carabajal, Raly Barrionuevo y Franco Luciani. La Prospero Molina lució regada por la lluvia de la tarde y con los pasillos colmados de bailarines alumbrados por la luna de la madrugada.
El más reciente libro del escritor gaditano Luis García Gil se adentra una vez más con rigor y pasión en las entrañas musicales y poéticas de la canción de autor, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina son los protagonistas de la A a la Z en este diccionario de complicidades.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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