Termina el 2012 y llega el momento de la reflexión. ¿Qué recordaremos dentro de unos años de este 2012 que se va, en materia de creación? En CANCIONEROS hemos confeccionado una lista de nuestros diez discos imprescindibles del 2012.
En CANCIONEROS también nos hemos querido apuntar a la moda y hemos confeccionado una lista de los diez discos imprescindibles del 2012. No quiere decir que sean los mejores —no buscamos una competición—, muchos grandes discos se habrán quedado fuera de la lista, pero sí podemos asegurar que estos diez dan para una buena dosis de sensibilidad y buena canción de autor.
Bajo el título Un encuentro con Fernando González Lucini enmarcado en el ciclo Noches de la UNED, el día 16 de octubre tuvo lugar en la sala Galileo Galilei de Madrid un concierto solidario cuya recaudación en taquilla fue destinada a la ONG “Amigos de Calcuta”. El evento que tenía como objetivo conmemorar el segundo aniversario del blog Cantemos como quien respira, se convirtió en un verdadero homenaje a su creador, una figura fundamental en el terreno de la canción de autor.
A través de una escultura titulada “Sense Lluna” de Anna Manel·la ubicada en la ciudad de Olot (Girona) me he propuesto dar un paseo por las canciones del cantautor catalán Joan Isaac en busca de la Luna.
Joan Isaac presentó su último trabajo discográfico, Piano, piano..., el pasado 16 de junio en el Auditori Pau Casals de El Vendrell, acompañado de nueve de los diez pianistas que participan en el disco. Este fue un concierto de los que hacen Historia, ya que es difícil reunir en un mismo escenario figuras tan destacadas del mundo de la música.
Pero este viaje no lo hizo solo, ya que estuvo acompañó por nueve de los diez pianistas que grabaron con él el disco Piano, Piano...
Acaba de publicarse un trabajo muy especial en el que diez grandes maestros del piano se reúnen en torno a una voz, la de Joan Isaac. El resultado ha sido la edición de un disco doble en el que renacen, bajo nuevos arreglos, algunas de las grandes canciones que el cantautor catalán ha ido escribiendo y publicando a lo largo de su extensa carrera.
He mencionado las letras en primer lugar porque considero que son la seña de identidad del cantautor.
Tras su participación en el concierto colectivo BarnaSants canta a Benedetti, celebrado el pasado domingo en la sala Cantegrill de Punta del Este, Joan Isaac se presentó el lunes en la sala Zitarrosa de Montevideo para ofrecer un concierto con la única compañía del guitarrista Josep Traver.
La traducción de los textos al castellano, previos a la interpretación de las canciones en catalán, facilitó la comprensión de un público que siguió con atención un repertorio con el que Joan Isaac repasó su ya dilatada trayectoria artística acompañado por la guitarra de Josep Traver.
La carrera en solitario de Joan Isaac se tiene que dividir en dos.
Benedetti es una piedra angular de la cultura uruguaya. El año pasado, varios artistas uruguayos le homenajearon en el BarnaSants 2011.
Se presenta así el resultado de aquel encuentro en Barcelona, BarnaSants canta Benedetti, un trabajo grabado por varios cantautores uruguayos que el año pasado participaron en el homenaje al escritor. BarnaSants tiene una colaboración que ya es histórica con la cultura latinoamericana. El homenaje a Benedetti es un ejemplo paradigmático: un homenaje a la canción uruguaya, que reunió siete representantes de diferentes generaciones: Samantha Navarro, Daniel Drexler, Diego Kuropatwa, Rossana Taddei, Jorge Drexler, Ana Prada y Daniel Viglietti.
Con el primero de los tres conciertos con todo el papel vendido de Sanjosex, ayer dio inicio la decimoséptima edición del Festival BarnaSants, con un incendiario discurso de Pere Camps —su director— y un homenaje sorpresa que le ofrecieron algunos de sus amigos trovadores.
Previo al concierto, y como es tradición, el director del Festival Pere Camps ofreció su discurso de apertura, siempre en su línea reivindicativa, este año dedicado a la crisis económica que azota Europa y que finalizó con un "Tengo ideas y estoy organizado" en clara referencia al lema de este año del Festival basado en una frase del filósofo y teórico marxista Antonio Gramsci que reza "Las ideas no viven sin organización".
En los tiempos que corren la fuerza de la emoción y de la poesía es especialmente necesaria, de ambas se alimentan las canciones de Joan Isaac.
Joan Isaac (voz), Enric Colomer (piano) y Conrad Setó (piano en los temas Sara y Samanà).
Repertorio: Gràcies, vida, gràcies, Benvinguda, malenconia, Breu cançó d'amor per a dues filles, M'agradaria tant, Alicia i el mirall, Si a l'altre món, Manfred, Si t'enamores, Sara, Samanà, I passa, passa el temps, No hi ha res urgent, Per envellir demano poc, Adéu- siau, Josep Maria, Quatre llunes, A Margalida, Mar i gràcia, On és la gent?
Existe un lugar en el que no importan los intereses creados, donde no sirven los juegos sucios de mercaderes y especuladores, donde no caben las estrategias y las miserias de políticos mediocres que tiran los votos a la basura, un espacio que está solo acotado por la emoción, una ínsula gobernada por la poesía y la música, es la república independiente de la sensibilidad, ahí es donde encontraréis a Joan Isaac cantando a media luz sin más, compartiendo su mundo hecho canción con unos pocos elegidos y en la más delicada intimidad.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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