Gracias a la vida
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Versión de Violeta Parra.
Isabel Parra canta las estrofas según el orden 1-3-2-5-4-6 y dice «en las multitudes al hombre que yo amo».
Mercedes Sosa sigue la versión de Violeta, pero repite al final la frase «gracias a la vida».
Holly Near sigue la versión de Isabel Parra.
Ángel Parra sigue la versión de Violeta, pero reemplaza en la primera estrofa «el hombre» por «la mujer» y en la segunda estrofa «bien amado» por «bien amada». En la tercera estrofa dice «la ruta del alma de quien voy amando».
(1966)
Canción
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